Mes:251
No había más opción que coger el toro por los cuerno pero ¿como agarramos los cuernos a un toro al que no se conoce?
Los terroristas golpeaban duro, pero también pudiese ser que no hubiese organización y que todo el mundo se hubiese vuelto loco.
Margarita negó la afirmación mental moviendo la cabeza y pensó a quien podría beneficiar tales actos. En ese momento, las lagrimas de Sofía en su pecho la devolvieron a la realidad y le sacaron de sus pensamientos.Margarita se la llevó a su casa y la dejó descansando, no sin antes grabarle a fuego estas palabras: Sofía, por el amor de Dios, no salgas de casa hasta que yo te llame ¿me has entendido?. Tras un "te quiero" Margarita se fue, jurando que las iban a pagar.
En vez de ir a su despacho, fue a un bar cercano a pensar. Quizás le hubiesen engañado, pensó, pero no parecía una trampa para ella. Ella era uno de los peones. Uno de los peones que servía para tantear a la pres, ponerla sobre las cuerdas mientras los terroristas, quienes quisiera que fuesen, ponían patas arriba la ciudad. Era un plan perfecto pero ¿Que ocurre si uno de los peones cambia las bombas de sitio? "Si quieres que la reina salga del avispero, tendrás que agitarlo"
Si de verdad había un grupo terrorista, ella haría de cebo para que acudiesen la policía y spartan para generar un conflicto a cara directa y acabar así con la guerra destruyendo al causante de la guerra pues la existencia de ésta, beneficiaba a su creador fuesen los terroristas o la empresa.
Notó como el bar se volvía un sitio inseguro y me fui a mis piso a meditar. Tras un largo camino llegó. Al rato de sentarse en una silla, vio como su puerta se abría sin dejar tiempo para que ella cogiese su arma. El tipo que entró era un anciano canoso con unos ojos azules como mares en calma. Su cuerpo estaba cubierto por un pantalón de pana y un forro polar que solo dejaba ver una manos agrietadas tras largos años de trabajo.
¿Eres la detective?-Preguntó el anciano con un tono tranquilo.
Si-respondió Margarita con una calma antinatural.
Verá, venía a hablarle de cierta reina que arrancamos de las manos de spartan.
Margarita abrió los ojos de par en par, pues delante de ella estaba el líder de los terroristas.
El viejo siguió hablando.
Verá Señorita Dospasos, nuestro grupo interceptó varias conversaciones que nos indicaban que usted estaba siendo dirigida contra nosotros a modo de cebo por spartan. Usted nos tantearía buscando algo que no existe y nosotros iríamos a darle caza al lugar donde usted les diese-Dijo El viejo-pero hacer de cebo implica que usted puede perder¿No?.
Dospasos no se podía creer todo aquello. Esta conspiración la superaba.
¿Entonces que propones?-Preguntó Dospasos.
Sencillo-contestó el hombre- vamos a cambiar los papeles. Harás que los miembros de spartan te sigan a la central abandonada donde vamos a dejar a la "reina" allí, no te preocupes está bien. La idea es atraer tanto a miembros de spartan como a policía para que estos últimos piensen que los primeros somos nosotros. El lugar es una vieja instalación de nuestro amigo el Sr Carcera en desuso. Cuando la policía descubra que ese no era el zulo original, su relato tendrá tantas incoherencias que la policía ya sospechará de él como autor intelectual.
El viejo se despidió y Margarita meditó sobre lo que había escuchado. La apuesta era tan alta como la ganancia.
Rápidamente, llamó a Miguel.
Hola Miguel-Dijo Dospasos-ya sé que hacer, pero va a ser muy arriesgado. Quiero que avises a la policía a las 22:05 ¿Me has entendido?
Si- contestó Miguel con aire cansado-espero que esto no derrame mucha sangre.
Margo colgó, se pilló el taser para poder tener un arma silenciosa y se bajó a la calle para buscar un bus que la llevase al extrarradio. Eran las 21:35. Tras patear un rato no le supuso ningún problema encontrar la nave. Al entrar por una puerta trasera vio una pequeña cabina donde una silueta se movía a pesar de estar maniatada. Al entrar vio que era una mujer, que a pesar de estar sudorosa y desarreglada, coincidía con la foto que tenía de la esposa de mi contratante. Eran las 21:55. La mujer estaba tan nerviosa que se cortaba con sus cuerdas. Dospasos se fijó en que había unos bidones de agua y manoseó sus taser en el bolsillo. Procedió a encharcar parte del suelo de la nave.
Eh, tranquila-Dijo Margarita enseñando su carné de de detective- estoy aquí para ayudarte.
¿Eres policía? ¿Eres de Spartan?-Dijo la pobre mujer.
No, soy de los buenos. Mira, he avisado a un colega, cuando toque tendrmo ref...-dijo antes que el ruido de las botas militares y los cerrojos de fusil sonasen por la puerta principal- ¡venga, vamos CORRRE!
No pudieron correr mucho pues al instante les apuntaron con los rifles de asalto. Los soldados se acercaron haciendo ruidos de chapoteo hacia donde las dos mujeres estaban. El miedo era palpable. 21:57.
Eh, metometodo-dijo uno de los gorilas armados-¿Donde están los terroristas?
Es una muy buena pregunta-Dijo la detective tratando de ganar tiempo-quizás se hayan olido la trampa o quizás ya estén aquí.
No te hagas la lista conmigo. Sabes perfectamente que ocurrirá si no aparecen-decía el sargento mientras jugueteaba con su fusil- igual ocurre que la policía os encuentra pero habéis sido victimas de los terroristas hmmmm seríais unas falsas banderas perfectas.
22:00
Así que todo es cierto ¿eh?- dijo Margarita sonriendo mientras encendía la grabadora de su bolsillo- una bandera falsa para inculpar a los anti gentrificación.
Si- dijo el sargento- eres muy listas, te subestimamos y pensamos que no ibas a ser capaz de atacar dentro de nuestra propia empresa, pero ahora vais a hacernos las cosas fáciles y vais a comportaros como señoritas dejando las armas en el suelo, venga !VAMOS¡
Mientras iban dejando las armas Dospasos fue sacando el taser y acercándolo al agua lentamente. Eran las 22:02 cuando le dijo a la secuestrada que se alejase del agua al tiempo que dejaba la pistola muy cerca de ella. Entonces apretó el botón del taser sobre la superficie del agua. Aquello no los mató pero si les dio los segundos suficientes, con sus captores aturdidos por el shock, para que cogiese la pistola y a la mujer y se escondisen en lo más alto. 22:03. Los chicos estaban en lo bajo reagrupándose y buscándolas mientras las insultaban. Margarita escudriñó el lugar, no tenían ucha escapatoria. Pero ya eran las 22:05 y los refuerzo las encontrarían...estuviesen vivas o no.
Durante 5 interminables minutos solo se escuchó silencio. Margarita estaba intranquila hasta que lo sintio en el olfato, primero un potente y aceitoso olor, luego sintió el calor en la piel mientras veía como a la Sra Carcera le daba un ataque de ansiedad. Margarita procedió a calmarla mirándola a los ojos y haciendo que se concentrase en su respiración. La agarró y la llevó hacia abajo mientras esquivaban el fuego y los disparos. Consiguió que ella saliese por la puerta pero Dospasos no tuvo tanta suerte y se quedo atrapada entre dos gorilas. Eran las 22:12 y parecían los últimos minutos de la vida de Dospasos.
Veo que la nena ha aprendido como cazamos a las zorras- dijo uno de los miembros de Spartan- una pena que no te vaya a servir de nada en el más allá.
Bueno, ahora aprenderéis como cazó yo a los cerdos-Dijo Dospasos mientras veía como la policía entraba en el recinto y hacía fuego de cobertura contra los equipos de Spartan.
Margarita salió corriendo mientras la balas cruzaban sobre su cabeza y alcanzó la puerta a duras penas la puerta. Allí estaba Miguel esperándola junto a la mujer. Tras unos minutos interminables, la policía sacó a los miembros de Spartan de la nave industrial y obligó a todos a irse a comisaría para declarar sobre lo ocurrido. Tras unas horas y la entrega, no sin antes reservarse una copia, de todas las grabaciones de Dospasos, los miembros de Spartan fueron puestos en libertad con cargos y la Sra Carcera puesta bajo protección de testigos.
Cuando Dospasos salió de la comisaría su móvil sonó. Era el ejecutivo.
¿Como has podido?-Dijo con una voz tan llena de odio que parecía que intentaba devorar a Dospasos.
Vosotros me dijisteis que la encontrase, el como y si podía destrozar vuestras falsas banderas es cosa mía. Espero esa cuantiosa paga.
Al colgar pudo observar como una de las manifestaciones convocadas era reprimida por la policía mientras en un bar cercano se oía la noticia de un nuevo conflicto entre bandas.
Dospasos se encogió de hombros y caminó por la estrecha callejuela para perderse entre la oscuridad de la masa que poblaba esa ciudad.
FIN.