lunes, 15 de marzo de 2021

Tras los Ojos de la verdad. La reina caída 1º parte 2.0

Nota aclaratoria: Esta historia es una versión renovada de la primera y original, cuyo enlace os dejo aquí. Los motivos son que he cambiado mi perspectiva y, releyendo el relato que escribí hace cinco años, me parecía bastante cliché. Por eso, he optado por reescribirlo en una entrada diferente pero dejando la otra. Si alguien quiere saber como es, aquí está el link https://wwwelricondelmonstruo.blogspot.com/2016/06/tras-los-ojos-de-la-verdad-la-reina.html


Mes: 250


Despertó, a su manera, con las pestañas enredadas entre sus pensamientos y la banda sonora de sus  bostezos con el despertador. Asumió lentamente que tendría que resucitar de su paraíso hecho de tela y plumas, mientras recordaba esa frase que leyó por facebook que decía: tu no odias los lunes, tu odias el capitalismo. Mmmmm malditos lunes, maldito capitalismo y malditos filósofos-alcanzó a gruñir mientras se buscaba así misma, y a un buen café.

Al cabo de un tiempo de tantear la cocina encontró la cafetera y mientras veía como sus futuras energías se deslizaban hacia el recipiente de cristal, Margarita escuchó como sonaba el timbre. NOOO, AHORA NOOO-se dijo mientras movía las pestañas y se giraba muy lentamente para comprobar que no, no era una ilusión, estaba sonando el timbre dichoso. Se puso el chándal como mejor pudo mientras se colocaba un sujetador, invento del diablo, para parecer un poco civilizada y mientras se colocaba una camiseta limpia y decente salió a ver quien diablos era. Abrió la puerta y se encontró delante de sí a un hombre, cercano a la treintena, delgado pero no en exceso y una carita limpia, su tallaje estaba revestido con un traje con corbata y un aura de formalidad que se contrastaba con su rostro enlegañado y des arreglado acompañado con una vestimenta cutre a más no poder.

Espero no importunarla señorita Dospasos, verá soy Samuel López el caso es que vimos su anuncio en su blog... si es molestia volveré otro día o más tarde-dijo un poco atropellado-
pase; contestó Margarita con sequedad, mientras acompaña a López hasta su despacho, situado a tras la puerta izquierda del vestíbulo.

Samuel se sorprende del espartanismo, dista mucho del ambiente sistinesco de los despachos de empresarios, a veces verdaderos santuarios de arte reservados sólo a los señores del culto. Margarita se sienta en su lado de la mesa, observando fríamente a Lopez mientras que este se sienta de forma nerviosa en la silla del lado derecho, su actitud distante e incomoda a la par de su comportamiento extraño grita un sólo sentimiento: Me han encasquetado el marrón y tú no eres una de esas cifras o datos que se me dan tan bien, mala suerte chico, mala suerte.

¿Y bien?- preguntó Margarita clavando sus ojos verdes y profundos en su mirada consiguiendo así desestabilizar a su cliente que sacaba de forma desordenada y nerviosa, como una copia de sus pensamientos, los archivos de la carpeta con el logo de la empresa. Hermanos Carcera, son famosos y sus negocios controlan media ciudad, dominio familiar.

Verá, desde hace unos meses el Sr Carcera está tratando con los habitantes de los barrios San pérez, el pinar y la colina para conseguir esos territorios y edificar las nuevas urbanizaciones con...
Gentrificación, se llama gentrificación; le cortó Dospasos mirándolo fijamente y de forma tranquila pero contundente, haciendo que el aire se fuese haciendo más pesado en la sala.

Su interlocutor fue atravesado por la contundencia sutil de Margarita poniéndose nervioso

-si, la empresa lleva ya dos años intentando hacerse con la zona para edificar, hemos comprado en los limites de los barrios y en 6 meses comenzaremos a derribar y organizar construcciones, en fin... el caso es que la mayoría de los vecinos están en contra, levantan quejas contra nuestros contactos en el ayuntamiento y han organizado huelgas... pero eso, los más tranquilos
-¿ Y los violentos? que son los que seguro le han traído aquí
-Los violentos han organizado ataques a nuestras propiedades y oficinas, saben donde vivimos... su última actuación fue asaltar la vivienda del Sr Carcera y secuestrar a su mujer.

Un relámpago cruzó la mente de Dospasos  y tuvo que reprimir un gesto de sorpresa. Sabía que Carcera era una empresa con varios tipos de servicios regionales, inclusive algunas incursiones en el sector primario y un reducido poligono industrial de la localidad, entre ellos uno que hacía competencia a CIS.

Lo que usted me está planteando es serio, por curiosidad ¿su empresa no vigilará las casas de sus directivos?; Dijo Maragarita mientras el ejecutivo se ponía  cada vez más nervioso; oh, no me diga; continuó Margarita sin piedad; Si, lo estaban y ha venido por aquí para  no ir a la policía pues saldría a la luz dos cosas, uno que su empresa no puede contra unos barriobajeros pobremente armados y dos que se airearía toda la mierda de gentrificación ¿Me equivoco?-
No, no se equivoca; alcanzó a decir el ejecutivo con un hilillo de voz-
Muy bien, si no se me han incluido en los archivos quiero que me mande por E-mail todos los curriculums y datos personales varios de los empleados de seguridad ¿Espartan se llamaba, no?
- no, no puedo hacer eso...-
Oh, por favor espero que sea por que usted no tiene acceso a ello, porque si me dice que los derechos se lo impiden le diré que ustedes no se han saltado la convención de Ginebra con esos pobres diablos porque si no irían a la prensa y ustedes tendrían mala reputación y sería perjudicial ¿Quiere?; dijo Margarita tras ver que su interlocutor se había recompuesto de la paliza moral propinada pero que tras sus últimas palabras caía por vergüenza y culpabilidad al tiempo que ella le ofrecía un cigarrillo-
No gracias, no fumo; decía mientras se levantaba hacia la puerta viendo en ella el reducto de su dignidad- Nunca una mujer le ha dejado sin palabras ¿verdad?;dijo una Margarita concentrada en sus archivos.

El silencio de la sala fue su única respuesta.


Comenzó a ojear los archivos empezando por la historia del barrio desde que se creó hasta la actualidad, parecía el típico caso de barrio construido cerca de las fábricas. Problemas de criminalidad, segregación social y movimiento reivindicativo era el espíritu y la columna de esas titánicas bestias de hormigón y ladrillos, no muy diferentes a su hogar, que defendían su esencia.
Tras revisar las  finanzas de las empresas y la inversión que suponía esa constructora y la información del proyecto.
A la hora le llegó el correo, tras descargar el PDF se limitó  a observar por encima las caras y los datos de los empleados, analizando sus rostros. Todos tenían las pintas de gorilas y el pasado violento, pijo o una conjunción de ambos solía ser lo más común hasta que reparó en uno de ellos, un tal Emilio Navarro, que parecía un tipo bastante simple. Aunque, debido a su historial de catetismo profundo y las puntuaciones bajas en teses de inteligencia, su apariencia de poco dado a meterse en líos hizo sospechar a Dospasos y rápidamente buscó como acercarse a él sin levantar sospechas. Pensó en que podría pasar por una periodistas, interesada en el funcionamiento del gremio del segurata. Tras un vistazo a las redes de Navarro, bajo un perfil falso bien construido, consiguió una entrevista con el empleado. Justo cuando iba ponerse otro café, sonó el móvil. Una voz conocida pareció remover y mezclar sentimientos en su cabeza.

¿
Que quieres?-gruñó Margarita

 Saludar y confirmar que vas a timar al que tiene más pinta de merluzo...periodista ¿verdad?-la voz al otro lado parecía divertida.

Mmmmm Sofía ¿como... no me digas que trabajas para esta gente?-Preguntó, Margarita, con sorpresa.

Si, verás, aglutinaron mi buffete y bueno, yo me libré de las purgas del Sr Iosif Carcera-Sofía no podía tomarse nada muy serio

 Y entonces, cuando invitaron muy voluntariamente a su mujer a irse de vacaciones a un zulo pensaste en mi para el trabajo-señaló Dospasos
 
Lo que quiere decir que me vas a agradecer el alquiler y tus cafés-La cara de Margarita era un poema que traía recuerdos de amor y exasperación

Te vale que te invite a una cerveza en...¿cinco días?-La detective esperaba, sin exito, negociar con la abogada,

 me vale con ver tu cara de mofletes hinchados-las risas de Sofía comenzaron a suavizar el enfado inicial de Dospasos

Yo nu tengo los mofletes hinchados-La detective se vio incapaz de responder otra cosa.

Claro muñequita, adios-dijo, entre risas, mientras colgaba imaginando la cara de orgullo herido de Margarita.

Margarita abrió la puerta y bajó hasta la parada del bus de allí fue hasta el barrio la colina, tras evaluar la situación haciéndose pasar por estudiante en busca de pisos de alquiler volvió a su casa y al llegar encendió el portátil, siguió analizando las redes de todos los trabajadores, pero solo el perfil de Navarro le parecía un hilo del que tirar, aunque una 

Después de volver a hablar con gente del barrio, averiguó que las acciones violentas eran un recrudecimiento de las relaciones entre las cabezas del barrio y los ejecutivos pues estos últimos habían comenzado acciones violentas, mandando a agentes de Espartan y financiando a la policía para que recrudeciese el paso y las detenciones. También apoyaban a los colectivos neo nazis para que atacasen estos barrios ya que estaban llenos de inmigrantes. Dospasos llegó a la conclusión de que esa parte de la ciudad se iba a convertir en un hervidero y si no estaba posicionándose en el lado equivocado de la guerra "Bah; pensó; tonterías mías" fue lo único que pensó. Luego fue al ayuntamiento a investigar los casos de detenciones y de acciones de la empresa. Las acciones violentas se correspondían con las actuaciones contundentes y poco deportivas de estos. Volvió a su piso y atendió los casos de extorsión que sufrían dos chavalas por parte de un posible ex novio. Les dijo que en una semana estaría con su caso. Con el paso de las horas llegó el viernes por la noche. Habían quedado en el bar vosnagantov, propiedad de una conocida de Margarita donde servían un pescado regado con vino estupendo. Se colocó, aparte del 38 que siempre llevaba en el bolso y una ropa muy formal, que, a su juicio, causó buena impresión en el tipo.

Se sentaron en una mesa de la esquina, la dueña le hizo un guiño a Dospasos para que comenzase la función. Dospasos procedió con la supuesta entrevista, con un tono bajísimo al principio, para que se confiase, para luego llegar a las preguntas interesantes, mientras la dueña cargaba más las copas deñ "entrevistado". En un momento determinado Margarita, cuando ve que su juego y el alcohol han mellado al tipo, decide preguntarle, comentando "fuera de entrevista" que qué opina de las actuaciones de la empresa en los barrios del este. El tipo se pone nervioso, duda, pero, al final le dice que "en un lugar más privado, le dará cierta información que puede serle de utilidad si le interesa el tema". Pagan la cuenta a medias y salen del restaurante, dirección al aparcamiento

Fueron en su coche hasta la casa y la llegar a ella en la que fueron hasta la habitación, aun que Dospasos vio que las puertas se abrían con demasiada facilidad se limitó a martillear el 38 que llevaba en bolso y a encender la grabadora del bolsillo. Cuando de repente las sombras se movieron por la casa como depredadores cercanos a la presa y observó la mirada Emilio que iba profundizándose mientras sacaba el cuchillo de su alcoba.

¿En serio creías que nos ibas a engañar? ¿Qué no te íbamos a pillar?...eres una de sus perras, y morirás como ta-dijeron al unísono todos.

Continuara...

miércoles, 27 de enero de 2021

historia para lesbionica: hacha y ruina

La vida era difícil.


Correr detrás de cualquier pieza de mecanismos perdida no era una vida justa para nadie. Elia no había conocido otra, pero eso lo sabía. Muchas noches había soñado con otra vida, pero era eso, sueños. Sabía que estaba encadenada a su vida y a su entorno. Nadie que ella conociera había escapado de eso y quienes lo habían intentado, bueno, eran solo un recuerdo.


Eso era todo lo que sabía. Rebuscas entre los restos, encuentras tecnología y si una sombra o la fatalidad no lo quiere, llegarás, con algo de ahorro, a viejo. Pero nadie vive tanto. Las sombras y la fatalidad son como lobos que dan caza a los desesperados y perdidos.


Iba con esos pensamientos bailandole en la cabeza mientras se dirigía, hachas en mano, a una parte poco explorada de la vieja factoría de robots. No había oído de nadie que hubiera pasado por ahí, ni las referencias sobre los objetos que pudiera encontrar eran claras, así que se lanzó a explorar. El camino hacia el lugar atravesaba un túnel de transporte semi abandonado, así que lo cruzó en silencio y  sin detenerse, con la única compañía de sonidos que creaban monstruos en su mente. Cuando salió de aquel submundo, lo que vio, le produjo desasosiego. Como un gigante muerto, la vieja factoría se encontraba ahí plantada, viendo pasar los años. Era fría, sucia y sus estructuras eran huesos hormigonados en camino de pudrirse. Un escalofrío sacudió a Elia, que, sin quererlo, agarró más fuerte sus dos hachas. Su rosario particular. 


Los muros grises, aun con el moho, parecían fuertes y era lo único que le inspiraba confianza. El ruido del viento, el olor a óxido y la suciedad del suelo solo hacían que aumentar la atmósfera de muerte que se sentía en ese lugar. Cruzó el umbral de la puerta y se lanzó hacia dentro. Sus pies crujian sobre la amalgama de restos que cubrían el suelo. Sus ojos, acostumbrados a la oscuridad de las ruinas, disfrutaban de la poca luz que se colaba por los agujeros del techo y las ventanas rotas. Siempre vigilantes, se movían en todas direcciones, escuadriñando cada rincón.


Fue entonces cuando lo notó.


No fue un movimiento, ni un sonido. Ni siquiera un olor. Fue un pensamiento en su cerebro, una llamada de atención de su instinto que fue creciendo. Desde la posición donde se encontraba, no podía oírlo pero Elia sabía que estaba allí, esperándola y acechando desde las sombras. La sensación aumentó, al ritmo que sus latidos crecían en número e intensidad. Sus manos, aferradas a las armas, se cerraron con fuerza.


Empezó a oírle, caminando por las vías, respirando, a muy bajo sonido, mientras se acercaba a ella. Fuera lo que fuera que remataba sus pata, se sentía cada vez más fuerte y el sonido era cada vez más duro. Fue cuando dejó de oírlo, que supo que el combate había empezado. Aunque solo había silencio, sus instintos le hicieron girar lo suficientemente rápido como para alcanzarle un hachazo en el cuerpo. Cuando la buscadora tuvo a la criatura frente a frente pudo observar con horror la sombra que tenía enfrente. El hachazo había alcanzado a lo que suponía, pues era difícil saberlo, era el costado derecho. Una amalgama de brazos, medio biológicos medio mecánicos, salían desde distinzas partes de su cuerpo. Los cables cruzaban su cuerpo. Una piel blanca era lo que le cubría y una horrible cabeza era la que coronaba aquel cuerpo monstruoso y deforme. Aquella sombra le chillaba, con ira y dolor. Elia tomó respiración y esperó a que el monstruo se lanzase contra ella. La criatura saltó y la buscadora se tumbó para poder clavar sus hachas en el bajo vientre de la sombra. La criatura volvió a gritar y no le dejó aprovechar su ventaja, pateando a Elia cuando se puso a su espalda. Elia salió volando y, cuando tocó suelo, rodó hasta darse con la pared. Cuando pudo reaccionar, vio al bicho encima de ella. Por unos pocos segundos, la sombra pudo morderla, pero consiguió apartarse y ponerse de pie. La criatura, ya furiosa se irguió para dejar caer sus extremidades pero Elia aprovechó para saltar y clavarle las hachas sobre su pecho. El acero se hundió entre los mecanismos y la carne, alcanzando las vísceras de la criatura. Un grito fue la señal de que las hachas la habían cortado por dentro, mientras la sangre bañaba a Elia, bautizada con la vida que la sombra iba perdiendo.


Elia se limpió la sangre de los ojos y comenzó a inspeccionar el lugar. Los montones de basura se sucedían y los arcones manchaban el lugar. Cogió un hierro largo y empezó a usarlo de palanca. Tras romper varios arcones, encontró lo que buscaba. La felicidad se desvaneció cuando escuchó las pisadas y tuvo que salir corriendo.


Y así, día tras día.

miércoles, 6 de enero de 2021

historia para arMario-paseo fatídico

 La tarde veraniega era cálida y agradable. Habían drenado el estanque del parque y, su olor, era lo único que estropeaba el maravilloso ambiente. El suelo estaba limpio, exceptuando por los pequeños restos del botellón de hace varias noches. Los jardines crecían en los laterales rodeando el estanque, mientras que, a ambos lados del camino que cruzaba el parque, se levantaban hileras de arboles muy variados que llegan hasta el final.

 En ese momento, Emilio, paseaba, pensando en sus cosas y mirando el estanque como si fuera algo a varios kilómetros. Los pensamientos, simples y sin ningún propósito viajaban por su mente y le impedían disfrutar de la belleza de lo que veía, aunque, para su desgracia, podía seguir oliendo.

De hecho fue el olor lo que consiguió focalizar sus pensamientos en la roña que manchaba el suelo del lago artificial. Contemplar la asquerosidad le hizo percatarse de un pequeño objeto, de color blanco, que estaba en la esquina más cercana a él. Emilio saltó al suelo y lo recogió. Mientras salía lo examinaba. Era un usb cualquiera, sin nada que resaltar. Blanco, con el tape desgastado y una cuerdecita negra al final. Emilio no pudo dejar de pensar en él, durante el camino de regreso a casa, aunque estuviera en su bolsillo y todo lo que le rodeaba hubiera podido captar su atención.


Ya en casa, encendió su portatil y, a la pobre luz de la vieja lámpara de su habitación. Conectó el usb, tras dejar de escuchar los sonidos de carga, y abrió el icono. Había solo archivos jpg con nombres poco específicos como "dibujo al atardecer" o "pintado en Abril de 2005". Muchos eran paisajes o bocetos de animales. Algunos eran bastante normales, pero otros presentaban formas muy extrañas. Emilio no le dio importancia y pensó que debía ser obra de varias personas, o de una sola, que había sufrido una evolución artística. Intentó buscar marcas de agua o buscar imágenes con Google pero no había nada. Ni cuentas de insta, ni patreon ni nada. Tras meditarlo un rato, decidió que imprimiría una de las fotos y la colgaria por el campus y otros sitios de alrededor buscando al dueño o dueña de las imágenes.

Hizo su tarea de la Universidad, aunque tuvo que rehacer la debido a que su cabeza estaba ahora poblada por las imágenes de los paisajes y los animales. Consiguió terminar la tarea y fue directo a cenar.

Tras la cena leyó un poco y se durmió. Un sueño nació en su mente. Se vio a sí mismo corriendo por los campos de los dibujos. Era hermoso, aunque le invadía la sensación de que no podía dejar de correr. Emilio corría en línea recta y cuando iba a pegarsela con un muro, se despertó.

Pero no en su cama. Sino frente a su ordenador.

Emilio cabeceó, dubitativo. El hubiera jurado que, de habérselo preguntado alguien, se había dormido en la cama pero, como llevaba sin hacerla varios días, no podía asegurarlo. Se fijó en la pantalla y vio que estaba frente a los dibujos. En concreto uno que se titulaba "el sol en tista". Era un paisaje que bien podía ser una pradera que terminaba ante unas montañas. Sin embargo, la pradera, de un color rojo que parecía antinatural, tenía varios montículos que la surcaban de un lado a otro. Era imposible no notar como se elevaban los montículos y el gran terreno que ocupaban. Las montañas eran extrañamente triangulares y parecía que no tuvieran fin. Entonces, reparó en el bosque. Parecía denso y profundo, provocándole una extraña sensación. Tras mirar el reloj, decidió irse a dormir tras apagar el ordenador. Siguió teniendo el mismo sueño, pero no volvió a levantarse.

Cuando despertó, con el sonido de la alarma, se quedó mirando al usb, que seguía conectado a su ordenador. Lo sacó y se lo llevó a clase para revisarlo con sus compañeros. El camino a clase fue confuso, lo hacía desde mucho tiempo atrás pero hoy parecía distinto. Había cosas que no debían estar allí y la sensación de que algo lo acechaba era constante. 

Cuando entró a la Universidad, notó una mano en la espalda y un terror primitivo lo invadió. Cuando se dio la vuelta, vio que era su amiga. Charlaron un rato y cuando vino la novia de ella, sacaron sus apuntes. Pasado un rato. Emilio no pudo aguantar más y les contó sobre el usb y todo lo ocurrido. La pareja creyó que le estaba vacilando y cuando vieron que iba en serio, le escucharon y le calmaron. La época de exámenes estaba cerca y los nervios pueden con cualquiera.

Emilio se sintió algo mejor o, al menos, se obligó a pensar que ellas tenían razón. Las malas sensaciones seguían allí y solo con mucho esfuerzo, pudo concentrarse y estudiar un poco. Las visiones lo acompañaron de camino a casa. Cada vez notaba más un peso en su mente. Un peso que lo empujaba a cualquier lugar donde pudiera conectar el usb, forzándole a mirar las imágenes. Llegó a casa con sudores, con las manos temblando y dudando de si era él. Era incapaz de resistirse y acabó encendiendo el ordenador. Su dedo movía el cursor sin que el pudiera evitarlo, pasando de imagen en imagen. 

Cada paisaje era más agobiante. Cada criatura más aterradora.

El torbellino de dolor lo ahogaba. Sentía una presencia que se acercaba más y más. En su cabeza resonaban ecos de algo muy antiguo, algo que se había trasladado desde un viejo pozo de maldad a aquel maldito aparato, hecho para corromper el alma y destruir la humanidad de quienes lo tocaban. Emilio lloraba y tuvo que cogerse la mano y la agarra con la otra. Sus pies se quedaban quietos pero con un gran dolor, y un inmenso esfuerzo, logró moverlos. Se arrastró, fuera de la silla mientras su cuerpo se retorcía. Acabó en el suelo, sufriendo y tenía que arañarlo para que su cuerpo no fuese a donde aquella cosa le ordenaba. Oía voces, cánticos, juramentos...algunos en su idioma y otros en una lengua que no parecía de este mundo. Con los ojos enrojecidos y con la mente embotada, logró  acercarse al ordenador y en un gran esfuerzo, sacó el usb del ordenador, pero aun así, la maligna influencia de lo que hubiera en ese usb, ya se había liberado. Las imágenes horribles seguían en su cabeza. Monstruos e infierno no dejan de cruzar su mente. Se arrastra hasta la puerta, consigue abrirla y, entre alaridos, baja rodando por las escaleras. Cuando intenta levantarse, algo lo empuja al otro lado o hacia el suelo.    Usando todo el poder de su rabia y locura, se lanza contra la puerta y sale a la calle.


Los viandantes asustados solo vieron a un chaval de veitipocos lanzar algo por la alcantarilla. Mirar a la nada durante varios minutos y luego, comenzar a reír de forma histérica. Nadie sabe que pasó  y sus familiares aun se preguntan que le pasó.


Una señora iba caminando por la playa y, en la salida de una cañería. Se encontró un usb blanco, con un cordel negro.