miércoles, 6 de enero de 2021

historia para arMario-paseo fatídico

 La tarde veraniega era cálida y agradable. Habían drenado el estanque del parque y, su olor, era lo único que estropeaba el maravilloso ambiente. El suelo estaba limpio, exceptuando por los pequeños restos del botellón de hace varias noches. Los jardines crecían en los laterales rodeando el estanque, mientras que, a ambos lados del camino que cruzaba el parque, se levantaban hileras de arboles muy variados que llegan hasta el final.

 En ese momento, Emilio, paseaba, pensando en sus cosas y mirando el estanque como si fuera algo a varios kilómetros. Los pensamientos, simples y sin ningún propósito viajaban por su mente y le impedían disfrutar de la belleza de lo que veía, aunque, para su desgracia, podía seguir oliendo.

De hecho fue el olor lo que consiguió focalizar sus pensamientos en la roña que manchaba el suelo del lago artificial. Contemplar la asquerosidad le hizo percatarse de un pequeño objeto, de color blanco, que estaba en la esquina más cercana a él. Emilio saltó al suelo y lo recogió. Mientras salía lo examinaba. Era un usb cualquiera, sin nada que resaltar. Blanco, con el tape desgastado y una cuerdecita negra al final. Emilio no pudo dejar de pensar en él, durante el camino de regreso a casa, aunque estuviera en su bolsillo y todo lo que le rodeaba hubiera podido captar su atención.


Ya en casa, encendió su portatil y, a la pobre luz de la vieja lámpara de su habitación. Conectó el usb, tras dejar de escuchar los sonidos de carga, y abrió el icono. Había solo archivos jpg con nombres poco específicos como "dibujo al atardecer" o "pintado en Abril de 2005". Muchos eran paisajes o bocetos de animales. Algunos eran bastante normales, pero otros presentaban formas muy extrañas. Emilio no le dio importancia y pensó que debía ser obra de varias personas, o de una sola, que había sufrido una evolución artística. Intentó buscar marcas de agua o buscar imágenes con Google pero no había nada. Ni cuentas de insta, ni patreon ni nada. Tras meditarlo un rato, decidió que imprimiría una de las fotos y la colgaria por el campus y otros sitios de alrededor buscando al dueño o dueña de las imágenes.

Hizo su tarea de la Universidad, aunque tuvo que rehacer la debido a que su cabeza estaba ahora poblada por las imágenes de los paisajes y los animales. Consiguió terminar la tarea y fue directo a cenar.

Tras la cena leyó un poco y se durmió. Un sueño nació en su mente. Se vio a sí mismo corriendo por los campos de los dibujos. Era hermoso, aunque le invadía la sensación de que no podía dejar de correr. Emilio corría en línea recta y cuando iba a pegarsela con un muro, se despertó.

Pero no en su cama. Sino frente a su ordenador.

Emilio cabeceó, dubitativo. El hubiera jurado que, de habérselo preguntado alguien, se había dormido en la cama pero, como llevaba sin hacerla varios días, no podía asegurarlo. Se fijó en la pantalla y vio que estaba frente a los dibujos. En concreto uno que se titulaba "el sol en tista". Era un paisaje que bien podía ser una pradera que terminaba ante unas montañas. Sin embargo, la pradera, de un color rojo que parecía antinatural, tenía varios montículos que la surcaban de un lado a otro. Era imposible no notar como se elevaban los montículos y el gran terreno que ocupaban. Las montañas eran extrañamente triangulares y parecía que no tuvieran fin. Entonces, reparó en el bosque. Parecía denso y profundo, provocándole una extraña sensación. Tras mirar el reloj, decidió irse a dormir tras apagar el ordenador. Siguió teniendo el mismo sueño, pero no volvió a levantarse.

Cuando despertó, con el sonido de la alarma, se quedó mirando al usb, que seguía conectado a su ordenador. Lo sacó y se lo llevó a clase para revisarlo con sus compañeros. El camino a clase fue confuso, lo hacía desde mucho tiempo atrás pero hoy parecía distinto. Había cosas que no debían estar allí y la sensación de que algo lo acechaba era constante. 

Cuando entró a la Universidad, notó una mano en la espalda y un terror primitivo lo invadió. Cuando se dio la vuelta, vio que era su amiga. Charlaron un rato y cuando vino la novia de ella, sacaron sus apuntes. Pasado un rato. Emilio no pudo aguantar más y les contó sobre el usb y todo lo ocurrido. La pareja creyó que le estaba vacilando y cuando vieron que iba en serio, le escucharon y le calmaron. La época de exámenes estaba cerca y los nervios pueden con cualquiera.

Emilio se sintió algo mejor o, al menos, se obligó a pensar que ellas tenían razón. Las malas sensaciones seguían allí y solo con mucho esfuerzo, pudo concentrarse y estudiar un poco. Las visiones lo acompañaron de camino a casa. Cada vez notaba más un peso en su mente. Un peso que lo empujaba a cualquier lugar donde pudiera conectar el usb, forzándole a mirar las imágenes. Llegó a casa con sudores, con las manos temblando y dudando de si era él. Era incapaz de resistirse y acabó encendiendo el ordenador. Su dedo movía el cursor sin que el pudiera evitarlo, pasando de imagen en imagen. 

Cada paisaje era más agobiante. Cada criatura más aterradora.

El torbellino de dolor lo ahogaba. Sentía una presencia que se acercaba más y más. En su cabeza resonaban ecos de algo muy antiguo, algo que se había trasladado desde un viejo pozo de maldad a aquel maldito aparato, hecho para corromper el alma y destruir la humanidad de quienes lo tocaban. Emilio lloraba y tuvo que cogerse la mano y la agarra con la otra. Sus pies se quedaban quietos pero con un gran dolor, y un inmenso esfuerzo, logró moverlos. Se arrastró, fuera de la silla mientras su cuerpo se retorcía. Acabó en el suelo, sufriendo y tenía que arañarlo para que su cuerpo no fuese a donde aquella cosa le ordenaba. Oía voces, cánticos, juramentos...algunos en su idioma y otros en una lengua que no parecía de este mundo. Con los ojos enrojecidos y con la mente embotada, logró  acercarse al ordenador y en un gran esfuerzo, sacó el usb del ordenador, pero aun así, la maligna influencia de lo que hubiera en ese usb, ya se había liberado. Las imágenes horribles seguían en su cabeza. Monstruos e infierno no dejan de cruzar su mente. Se arrastra hasta la puerta, consigue abrirla y, entre alaridos, baja rodando por las escaleras. Cuando intenta levantarse, algo lo empuja al otro lado o hacia el suelo.    Usando todo el poder de su rabia y locura, se lanza contra la puerta y sale a la calle.


Los viandantes asustados solo vieron a un chaval de veitipocos lanzar algo por la alcantarilla. Mirar a la nada durante varios minutos y luego, comenzar a reír de forma histérica. Nadie sabe que pasó  y sus familiares aun se preguntan que le pasó.


Una señora iba caminando por la playa y, en la salida de una cañería. Se encontró un usb blanco, con un cordel negro.

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