domingo, 29 de diciembre de 2019

Un domingo accidental-historia para txaro

La nave ronroneaba como un gathar doméstico. Los conductos que llevaban la electricidad empezaban a echar chispas. En un momento determinado, el motor hizo un sonido seco, mandando las piezas en varias direcciones. El hierro marciano de las piezas abolló el aluminio selenita, dejando marcas que arruinaban la belleza de un modelo clásico. La nave B 598 había sido una interplanetaria biplaza  de edición limitada, debido a la gran cantidad de fallos en el diseño interior, aunque ninguno de sus fabricantes lo reconocería. Y las pilotos de esta nave, aun menos.

La nave trazó un surco sobre un prado. Las pocas vascas que, pastando a plena luz del día, fueron testigos del accidente, enseguida retornaron a su labor de rumiar. Unas manos verdes tantearon las láminas grisáceas del exterior, intentando vanamente agarrarse para poder salir. Tras varios intentos fallidos y unos minutos de regodeo en la frustración, optó por levantarse y salir de ahí apoyando sus pies en el asiento.

Su piel verde le hubiera ayudado a camuflarse en el campo, pero pudiendo cambiar de forma quien lo necesita. Su cabeza calva no desentonaba con la textura del metal pulido. Su acompañante era casi idéntica, como un ser humano cualquiera puede ser lo de otro, pero desentonaban unos ojos azules claros y unas manos más largas. Ambas solo mostraban gestos de desesperación. Aunque cerca de casa, se encontraban muy lejos.

Como les habían enseñado en las clases de conducción, abrieron "el capó" y lograron ver cual era el problema. Pusieron gel reparador y, sabiendo que, aquella sustancia azul y viscosa, tardaría en hacer su trabajo, decidieron dar un paseo por las cercanías.

El camino empedrado se convirtió, al rato, en un camino asfaltado que daba a una ciudad pequeña. La  calle principal se componía de pequeñas tiendas, las cuales la nutrían de bellos colores y olores suaves. La atmósfera de paz y armonía embriagó a las dos visitantes, las cuales se sintieron maravilladas. Un mazazo de realidad acabó cuando llegó la hora punta. Una sinfonía de bocinas rompieron la paz que llenaba la calle. Intrigadas, preguntaron a un tendero que objetivo tenía aquel ruido. El tendero respondió que únicamente lo hacían para descargar la rabia que les producía el atasco, pero que no solucionaban nada. Ellas se miraron y se marcharon.


Todo era caótico y bello a la vez. Podían estar oliendo una flor y, al mismo tiempo, oír una jauría de perros rabiosos. Los bellos y decorados grafitis se contraponían con las desechas y rugosas paredes donde se situaban. Esa combinación de sensaciones era ajena a su mentalidad marciana, la cual tendía a la estabilidad y la uniformidad, siendo todo una repetición de lo anterior.

El campo, aunque más tranquilo, les ofrecía otro tipo de placer. Cuando volvieron a los alrededores de la nave, la vida circundante, que habían ignorado debido a su mal humor, las sorprendió. Aquel planeta era extraño, pero su belleza lo hacía inusual.

Decidieron que debían visitarlo otra vez...con una nave mejor. 

sábado, 2 de noviembre de 2019

historia para mugens-Un amor que no puede sangrar

Wade recordaba los pasillos del departamento H.


Eh oye amigo, si tú. El friki estúpido sin talento que está contando mi historia, vete a blindar tu virginidad con un más 40 en una de tus partidas de D&d y dejame contar la historia de amor más grande jamás contada

En una cálida noche yo estaba con un vestido blanco, hermoso como siempre. El día había pasado más yo sabía que él volvería. Me estaba poniendo triste cuando la puerta se abrió y pasó el vaquero de mi corazón

Wade, te quiero-dijo logan mientras me cojía en brazos y me llevaba a la cama. Allí me desnudó y

Tío, no es por molestar pero esta historia es una petición de una chica bastante maja y no es lo que ella había pedido


Me da igual, paleto estúpido y progre de mierda sin talento literario. Es mi historia.


Venga tío, ni que te costase tanto hacer lo que ella pide. Va, sé que eres un tío de buen corazón.

Cierto gracias lord virgen, señor de los semi elfos ¿Es ese tu titulo dentro del juego?


Errrrr volvamos a lo que íbamos. 

La lluvia golpeaba el cristal del antiguo cuartel. Wade nunca llegó a sentirse cómodo dentro de aquellos pasillos, su frialdad se sintonizaba con las almas de sus torturadores con doctorados en Harvard. Incluso con su estómago, su corazón se hacía pedazos.

Sin embargo, la cita de hoy merecía la pena.

Probablemente él ya hubiera llegado y estaría olfateando el perímetro. O gritando yi-haaa. Cosas de palurdos.

El sonido de una bota lo sacó de sus pensamientos. Wade llevaba su uniforme, pero Logan había optado por su tradicional ropa de civil. La camisa de cuadros, algo gastada combinaba muy bien con la chaqueta de cuero marrón con borrego. Un sombrero remataba su habitual, y estereotipada forma de vestir.
Deadpool solo alcanzó a decir, antes de fingir un desmayo, "oh Díos mío, me he enamorado de un cliché"

Yo también me alegro de verte-gruñó logan.

Oh vamos, mi amor-dijo wade-actuas como si no me conocieras

No estoy para bromas-dijo Logan-mira wade, tenemos mucho que arreglar y con lo sucedido últimamente, la guerra Civil, lo de wanda y la vuelta de los antimutantes...bueno, en fin, no quiero jugar a juegos estúpidos.

El vaquero quiere ir al grano-deadpool hizo una mueca ante el gesto arisco de Logan-pues bien, iremos al grano.

Acto seguido sacó un spray, escribió en el suelo la palabra grano e insistió en que su interlocutor debía sentarse allí con el. A modo de respuesta, recibió un ladrillazo.

Estoy harto de tus juegos wade-dijo lobezno cada vez más furioso-agotas mi paciencia.
Vamos-contestó sonrriente-ya casi sacas todos los sentimientos que te provoco
¿CUALES?-gritó logan fuera de sí- solo sacas lo peor de mi.

Ambos sacaron sus armas. Las ninjato de deadpool chocaron contra las garras de logan. El chirriante sonido del metal ahogaba sus gritos de furia. El combate fue adquiriendo velocidad. Los movimientos de ambos eran rápidos y podían regenerarse. El choque de experiencias fue brutal, pero lobezno logró agarrarlo, teniendo al mercenario bocazas frente a frente.

Fue entonces cuando wade le besó y, tras unos segundos de desconcierto, lobezno le devolvió el beso.

¿Así que solo te transmito ira?-la cara deformada de deadpool era un poema.

No-dijo lobezno mirando al suelo-sé que te amo, pero sé que no sería feliz contigo.
Oye-contestó deadpool, genuinamente, molesto- la muerte tiene mejores tetas que tú y no te lo echo en cara.

Es muy simple wade-dijo lobezno-no llevamos ni cinco minutos en este lugar y casi nos hemos matado.

Es la magia de nuestra relación-contestó el mercenario.
Pues es una magia oscura-río logan

Oh vaya-dijo un muy picado deadpool-el gruñón rural se nos ha vuelto chistoso

Es la sabiduría que da la edad-comentó Logan-la paz interior es positiva. Sin embargo, un poco de acción no me vendría mal.

Entonces cogió, se levantó y lo volvió a besar.

En fin deadpool ¿Qué te ha parecido?


Pues muy interesante, muy bien redactada...espera no serás tu maric *Empieza a sonar directed by Robert B. Weid*

jueves, 8 de agosto de 2019

La sangre del corazón-historia para ragnar

La sangre regaba las pocas flores que habían sobrevivido a la pelea. Los estertores del vikingo, cuyos cabellos rubios contrastaban con el negro, manchado con sus entrañas, de los cueros que le cubrían las partes donde no había cota de malla. El escudo quebrado, cuyos trozos estaban repartidos formando un camino, tenía aun las sujeciones atadas a su brazo izquierdo, que formaban una masa unida a la carne mediante astas y astillas. La respiración era cada vez más entrecortada, expulsando a empujones la vida del cuerpo. Aquello no duraría. Los 30 kg de pelo y musculos se arrodillaron ante el cadáver. Un canido gimoteo escapó del animal. Su pelo,negro como la tristeza que invadía su corazón, también estaba cubierto de manchas de sangre, trozos de carne y alguna que otra astilla, pero aun mantenía sus fuerzas. Lamió las heridas, pero su instinto perruno le indicó que el alma volaba hacia los cielos. Con lagrimas en los ojos, se sentó al lado del cuerpo.

Desconocía el resultado de la victoria, para él, solo había sido acompañar a su alma gemela a una batalla más. Y de haber sabido el desenlace, le hubiera impedido marchar.

A su cabeza vinieron recuerdos de un pasado de felicidad y alegría. El primer recuerdo era frío, pues su memoria navegaba entre las aguas del día que fue recogido, tras un invierno como perro solitario, entro en contacto con quien le haría compañía y le querría hasta el final de sus días. Sus caras brillaron tanto aquella mañana que hubieran derretido la nieve de los bosques. El siguiente recuerdo lo invadió de calidez. La primera cacería en su compañía. Sus zarpas incendiaban el suelo siguiendo a aquel venado. El calor de la sangre y del verano en su recuerdo ayudaba a combatir el frío, pues la oscuridad invadía el campo, cubriendo a los muertos como una manta. Cuando la última luz murió, todo quedó en paz.

Fue en ese momento cuando el perro fue consciente de que estaba solo en el mundo, de que su ser amado había cruzado la última puerta y que su cuerpo sin vida sería lo último que vería el resto de su vida. Acompañado por un torrente de lágrimas, rompió el silencio con un aullido,agitando la espesura mortecina que la muerte había plantado en aquella tierra sembrada de gente muerta.

miércoles, 19 de junio de 2019

El vado sangriento-cuentos de Ontaria y otros lugares

"Es tu primera gran batalla ¿ verdad?"

El enano me miraba un poco apenado. Sus ojos verdes iban a juego con los bordes de bronce de su armadura, cubierta de metal negro. La barba era de color gris y caía sobre su peto. En cada mano un hacha.

¿Tanto se me nota?- la vergüenza empezaba a sustituir al miedo. Los temblores que llevaban invadiéndome desde que llegué.
Bueno-dijo el enano-pasé junto a tu unidad y la lanza traqueteaba en tu mano. Nunca olvido una cara.

Hubo un silencio que el enano volvió a romper.

Disculpa mi mala educación-dijo a la vez que maldecia en enano-mi nombre es Trein, hijo de Glim. Pertenezco al clan de el pico de sangre y tú ¿Como te llamas?
Mi nombre es Andal-me callé durante unos segundos-no conozco el nombre de mi padre y apenas recuerdo a mi madre. Soy de la ciudad costera de Eritlargas
Hmmm-la compasión del enano creció-solo y lejos de casa. Un amargo camino te ha traído hasta aquí.
Sí, mi hermana murió con una daga entre sus manos cuando los piratas orcos asaltaron las costas, hará tres años. Cuando la guerra sobrepasó el río, decidí que la horda sureña llegaría a mi casa antes o después, así que me uní a la primera leva que encontré.
Eres un chico listo-sentenció Trein-en fin ¿Cual crees que será el nombre que los cronistas elfos darán a esta guerra?
No conozco a los elfos-miré con más calma al soldado- pero los pueblos del bosque Nevado no paran de hablar sobre "la gran guerra en el sur".
Ah-se rió Trein- los norteños tienen muchas virtudes, pero la imaginación no es su fuerte. Me sorprende que tengan canciones.
¿Puedo preguntarte algo?-Trein asintió- ¿En cuantas batallas has estado?
Hmmmmmmmm-El guerrero enano se llevó la mano a la barba- bueno, más de 15, si quitamos escaramuzas y cacerías de monstruos en las profundidades de las montañas. Bastantes, incluso para ser un Enano.

La luna se reflejaba en su casco, ovalado y negro como la torre de un templo dedicado a un dios oscuro. Trein se quedó mirando en el escudo del muchacho. Las tablas de madera unidas formando una lagrima habían hipnotizado al enano.

Hijo-dijo Trein-si sobrevives a esta batalla, abandona el ejército. La vida es muy digna sin una espada en la mano.

Andal y Trein siguieron hablando sobre la vida en las ciudades enanas, el placer de bañarse en el mar entre otras muchas cosas. Las horas pasaron y Andal tuvo que marchar a su posición, pues le tocaba guardia. Montar el campamento fortificado había sido un trabajo bastante duro, incluso la ingeniería enana no podía evitar los esfuerzos que suponía cavar una zanja. Los esfuerzos de la guerra habían dado sus frutos. La horda había sido expulsada de las tierras gnomas y habían tenido que reagruparse para poder lanzar una nueva ofensiva. Los piratas, su fuerza naval volvían con el rabo entre las piernas.
Sin embargo se temía un ataque concentrado en la intersección entre el gran río y el río Herid. La zona donde estaba el campamento. Andal se estremeció. Había visto muchos movimientos de tropas en los últimos cuatro días. Mientras estaba en la barricada, recordó como escuchó a un general usar la palabra cebo entre susurros. Aquello le estremeció. El campamento estaba situado en la margen izquierda del río Herid, justo en el cruce de caminos que conectaba la ruta más directa a la ciudad de Eroi, uno de los enclaves más importantes, con el puente más cercano a la república gnoma. Andal empezó a buscar entre el océano de su recuerdos para calmar su espíritu.
El recuerdo de su madre, con un vestido blanco, llevándolo por la playa, consiguió sacarle un sonrisa. Hacía mucho que no recordaba a su madre, o a su hermana, de la última forma que las vio. Había olvidado que sus sonrisas brillaban como el reflejo del sol en el agua y que la dulzura de su voz era mejor que cualquier instrumento.


Su compañero se fijó en un movimiento en el agua; cuando quiso dar la alarma, una flecha lo mató y una andanada cruzó la oscuridad. Con la luz del alba, grupos de orcos y semiorcos salieron de la superficie del agua. La ausencia de nueves cegó a Andal y a sus compañeros, que no pudieron evitar la primera oleada, que trepó por la empalizada con garfios. Cuando pudieron reaccionar los tenían encima. Un hacha cayó sobre Andal, aunque el escudo pudo pararla, la fuerza del impacto empujó a Andal de la empalizada, cayendo al suelo. Tras unos segundos, recuperó la vista. Y desearía no haberlo hecho. Un semi orco acababa de cortar a un compañero suyo por la mitad, otro tenía una saeta clavada en el ojo y un orco había decapitado a su sargento. Entonces llegó el terror. Precedido por una palabra en orco, los asaltantes retrocedieron. Andal lo entendió pero sus compañeros supervivientes no. Una lluvia de flechas los masacraba por segunda vez. Cuando retiró su escudo, le vio. Era enorme, sin pelo y con unos ojos inyectados en sangre que brillaban sin necesidad de que la luz se reflejara en ellos. Su maza avanzó hacia él y solo pudo rodar. La maza quebró el suelo, pero daba igual. En un segundo estaba a medio metro de su cabeza. Solo la rápida intervención de un guerrero enano salvó la vida de Andal. Se interpuso entre la maza y él. El choque metálico silenció los gritos. Solo durante unos segundos.

El enano le gritó que no se moviera y una lluvia de virotes fusiló a los guerreros enemigos. El orco se retorció pues cinco virotes habían perforado su estomago. El enano arrastró a Andal y lo lanzó detrás de la linea. Una segunda andanada fue la antesala de la retirada. El chico se levantó. Su escudo ahora estaba medio roto, aun conservaba la lanza entera y, a pesar de todo, su espada corta seguía ahí. Cuando llegaron a la barricada improvisada, Andal pudo reconocer a Trein,. Su armadura estaba más mellada, había perdido el escudo y solo llevaba un hacha.

Toma chico-dijo mientras le daba un escudo en mejor estado-creo que su dueño no va a usarlo.
¿¿Que está pasando??-los ojos del chico no pudieron contener las lagrimas. Lentamente empezaba a ser consciente de todo.
Nos ha atacado la vanguardia de la horda-dijo Trein- en unos momentos puede que los tengamos encima.

El terror se apoderó de Andal. Sus ropas estaban completamente rotas y sucias. Varios tonos de marrón cubrían sus pantalones. Entonces vio como cargaban de nuevo. Una masa uniforme y marrón, forrada de metal y colmillos, se acercaba al pequeño muro. Sin saber muy bien de donde, sacó el valor para poner su lanza sobre el muro. La masa cayó sobre la empalizada. Uno de los arqueros, situado en una atalaya improvisada, gritó que los enemigos se contaban por miles. Era el último ataque Andal pensó que iba a morir allí. Movió la lanza intentando darle a cualquier cosa que se moviera mientras protegía su cabeza con el escudo. Su casco de acero había desaparecido y su peto de cuero comenzaba a romperse.

La marea logró romper el muro y aisló a los defensores en dos grupos. Andal siguió pegando lanzadas mientras, de forma deseperada, cerraba filas en torno a sus compañeros. Los hombres sureños, aliados de los orcos, les acompañaban en la carga. Los brutales berserkers de la estepa estaban masacrando las formaciones. La música de los gritos y los escudos quebrados encogían los corazones. Andal sitió un tajo en el hombro. Un hombre de las estepas había tenido buena puntería. Trató de mantenerse fuerte, pero ya era tarde. La embestida rompió la formación. Un semiorco se echó encima de Andal, pero este consiguió clavar le la lanza en el hombro. El medio humano gritó pero se la arrancó, rompiendo la en el proceso. Desenvaino su espada y el semiorco sonrió.

Justo cuando iba a abalanzarse sobre el chico, una flecha cruzó su garganta.

Cuando todo el mundo pudo reaccionar, una lluvia de flechas estaba masacrando a la horda, mientras que batallones de espadachines medianos atacaban por los flancos a los orcos que intentaban protegerse. Los gnomos asaltaron seguidamente, mientras los elfos no dejaban de disparar. Cuando la horda organizó su retirada, un escuadrón de caballería humana logró arrollarlos.

Fuera del campamento, diversas fuerzas atacaban a la otra parte del ejército sureño, que optó por la retirada. Cruzaron el río aquellos que pudieron huir de la furia de los vencedores.

Los cadáveres cubrían el campo. Andal pensó que si alguien los dejaba el tiempo suficiente, servirían de abono para que la vida volviese a crecer.

Bautizado en una batalla que pasará a la historia-Trein tenía una cicatriz que le cruzaba el rostro-no está mal.
Es nueva, imagino-se quedó callado durante unos segundos-¿Sabías que eramos un cebo?
Lo intuía-dijo-son gajes del oficio. Creo que entiendes por que te dije que abandonases el ejército. Esta vida no es para nadie.
Volveré a casa-sonrió Andal-hay una ciudad que reconstruir.

miércoles, 17 de abril de 2019

Las ruinas de los bello

El día 15 de este mes, ardió, una parte de la historia cultural del continente Europeo, al mismo tiempo que, en Palestina, ardía una mezquita del sVIII. También ardía, en París, un símbolo de la dominación de una clase sobre otra, pues todos los monumentos son muestras de poder de los grupos dominantes.

Ha sido una constante desde que se erigió el primer tirano. Todos aquellos que han controlado la sociedad gracias a su poder, económico y político, han sabido que, como sus antecesores, nada era eterno y que, si querían sobrevivir al duro paso del tiempo, debían dejar un legado que los hiciera inmortales. Así se levantó la primera pirámide, se edificó el Taj Mahal o se diseñaron y construyeron las primeras catedrales. Élites nacientes o ya establecidas, usaron su poder para que las clases empobrecidas por su culpa, evitaran que el paso del tiempo los oscureciera.

Gracias a la sangre de miles de anónimos, siglo tras siglo, los grupos dominantes han creado obras de gran belleza qué, con mayor o menor suerte, han resistido el paso del tiempo y se han sorprendido a quienes las ven. Da igual que sean las pirámides mayas, o las catedrales del Kremlin. El mundo en el que vivimos es solo el resultado de lo que esas gentes, sin rostro y sin nombre, construyeron. Un mundo edificado en torno a la opresión.

Pero su destrucción no reparará la sangre derramada.

Que arda una iglesia, con una acústica y un esfuerzo arquitectónico inmensos, no compensará años de miseria y dolor. La destrucción incontrolada, innecesaria o, como el caso de esta semana, accidental, de aquello que construyeron quienes, injustamente, decidieron que podían gobernar el destino de miles no resolverá el dolor que causaron. No merece la pena arrasar con todo solo porque es obra de los ricos. No nos mueve la furia ciega, sino la esperanza, la búsqueda de un mañana mejor. Por eso arrasar con todo no es una opción. La mayor victoria será entregarle a los sucesores de quienes levantaron los muros, fraguaron la argamasa con su sudor y dejaron sus vidas en los cimientos, las llaves de estos lugares, para que los descendientes puedan disfrutar del fruto del esfuerzo de sus antepasados.


martes, 26 de febrero de 2019

Vino y se fue-historia para lumen

Doctor! Acabe con mi sufrimiento.

Las palabras de Manolo García, tirado en el suelo retorciendose entre temblores sobre su camiseta de la selección, española, por supuesto, sonaban por todo el pasillo de urgencias.

"No estorbe en el pasillo, hostia" fue lo único que salió de mis labios. Mi propio código deontológico, tras años de experiencia, guiaba mis palabras.

Seguro que Hipócrates no tuvo que lidiar con tanto idiota.

No me toque los cojones-dijo aquel merluzo mientras se bajaba los pantalones-me ha pasado algo horrible.

Y cagó un litro de vino
En medio del pasillo.
Delante de todos

Tras ser golpeado por una limpiadora, lo traje a rastras a mi consulta. Lo senté en un balde y esperé a que parase.

-¿Que comió usted ayer?-dije, por empezar con algo.
-unas anchoas-dijo entre lágrimas-le juro que no soy bebedor...ni siquiera soy de Barbastro.
Hmmmm-le miré con extrañeza-¿La salubridad de su casa?
Inmejorable-dijo hundido por la incertidumbre- no sé qué hacer.
Pues puede echarle coca cola- dije mirándole muy fijamente-y así hace kalimotxo.

El paciente me dio una hostia y salió, ofendido, por la puerta

A día de hoy el se ha hecho rico haciéndolo pasar por Rioja y yo sigo aguantando a gilipollas.

domingo, 10 de febrero de 2019

No todos los vaqueros tienen pistola-historia para ita

La luna caía sobre el desierto. El frío no llegaba a helar el alma, pero sí hacía que los músculos se adormeciesen. Los caballos apenas sonaban en la llanura. Sus jinetes, abatidos, no querían hacerlos desfallecer. Altos y fornidos, con sombreros de ala ancha, botas de duro cuero y una cara cortada, miraban al frente con los ojos vacíos. Una diligencia, seguida de un carro, les sigue traqueteando.

Faltan algunas millas-sentenció el de cara limpia, mientras se rascaba los pelos rojos de su nuca.
Eón-dijo un hombre cuya barba ocultaba su mediana edad-creo que eres muy optimista
Callate-apuntó el más viejo, con una barba donde peleaban el blanco y el marrón, dejando a su paso un pelo caótico y ondulado-solo de pensar en las putas y en el whisky, pero oye Mike-dijo señalando al hombre con barba-tú no eres muy de lo primero, verdad, creo que siempre te han gustado mucho las pistolas.
¿Algún problema con ello-dijo masajeando sus armas-pedro? porque resolverlo aquí y ahora no sería problema alguno.
Mike, relajate- intervino Eón- y tú, Pedro, haz el favor de callarte que siempre sacas el mismo tema y algún día vas a lamentarlo.
Solo digo la verdad-dijo Pedro mirando al frente y sin un reflejo de emoción.

El viento se llevó la tensión y así siguieron, durante un par de millas más hasta que llegaron al pueblo. El lugar, que había vivido tiempos mejores, aparecía ante ellos como algo ruinoso  y carente de alma. Las casas, apiladas unas enfrente de otras siguiendo dos líneas, apenas hacen luces. El único lugar que brilla es el Saloon, colocado en medio del pueblo, enfrente de la iglesia. La puerta roja dejaba ver un espectáculo triste, un sonido lento salía del fondo mientras el olor a alcohol barato inundaba la sala. Los tres vaqueros, junto a la familia de la diligencia, entraron al saloon. El padre de familia preguntó por un hospedaje más familiar,el barman les habló de una casa con habitaciones libres. Los vaqueros optaron por  quedarse en el establecimiento

Lo que pasó después sorprenderá.

Pedro estaba mintiéndoles a dos mujeres sobre sus hazañas en una batalla inventada. Erón estaba dormido sobre la mesa, encima de su segundo trago de whisky. Miky le había guardado la cartera al chico y se disponía a seguir mirando al infinito cuando se dio cuenta de que un chico lo miraba desde el otro extremo de la sala. El chaval no debería pasar de los veinticinco, a pesar de los esfuerzos para aparentar más edad. Su chaleco estaba raído por el viaje, haciendo que el marrón oscuro original ya se hubiera aclarado. Las botas, por el contrario parecían nuevas. Mike optó por acercarse a él.

Bonitas botas-dijo mirándole de arriba abajo-son muy nuevas ¿En que parte del Condado las compraste?
Fueron gratuitas-dijo el joven con una sonrisa-su dueño no iba a poder usarlas más, así que me las "regaló. Mi nombre es Eliah, y no soy de este estado. Soy del norte.
Mi nombre es Mike-dijo antes de echarse un trago- y si, soy de la zona ¿Que te trae por aquí?
Haces demasiadas preguntas-dijo ladeando la cabeza- ¿no serás de la Pinkerton*?
Solo soy un hombre muy curioso-respondió-y me iba a pasar un par de días por aquí. Me gustaría saber si tú estarás disponible.
¿Tus amigos-señalando a un Pedro abofeteado por baboso y a un Eón que seguí roncando a pierna suelta-saben que eres marica?
Prefiero sodomita-dijo riendo-lo aceptan a su manera, supongo.
¿Te hace quedar en mi habitación?-susurró Eliah-está muy lejos de las miradas. Creo que tus amigos no notarán tu ausencia.Espera cinco minutos y sube.

Eliah se fue y Mike sintió que esos cinco minutos se le hacían eternos. Tras eso, subió las escaleras. El cuarto de Eliah tenía la puerta entre abierta.
Tienes una piel morena preciosa-señaló Mike nada más entrar.
Agradéceselo a mi madre-dijo Eliah antes de besarle.

Eliah le va sacando la ropa a Mike. Su camisa blanca cae en una esquina.  Eliah se tumba sobre la cama, con la camisa puesta mientras deja que mike le saque los pantalones. Este se pone encima y le agarra suavemente la cabeza, para luego bajar la mano hacia abajo. Entonces, mientras busca entre sus calzoncillos, nota como se hunde su dedo entre pelo y mucosa.

Mmmmm ¿Creo que se te ha olvidado comentarme un pequeño detalle?-dice Mike con cierta sorpresa.
¿Te da asco que tenga coño?-dice Eliah mientras se le encara. En sus ojos se ha apagado ya la llama del deseo, sustituyéndose lentamente por el desprecio.
No es solo que-Responde con cierto asco-me imaginaba algo más duro ¿sabes?

"Lárgate". Fue la única palabra que escuchó.

Volvió dando tumbos para su habitación, el alcohol lo lastraba hacia el suelo y su cabeza se hundía bajo el peso del whisky y de la incertidumbre. Por primera vez en su vida no sabía cual era el sentimiento que lo comía por dentro. Creía que estaba enfadado por las palabras de Eliah, pero a la vez su corazón se llenaba de pesar y remordimientos, aumentando a cada paso que se alejaba de la habitación y y se acercaba a la suya. No pudo llorar cuando se tumbo en su cama, pero,de haber sabido, hubiera ahogado la sabana con su tristeza.

Fue el solo de la mañana lo que lo despertó.

Bajó hacia el bar y allí se encontró  a sus compañeros. Pedro miraba su café como quien mira el Horizonte y Eón había vuelto a dormir sobre la mesa. Mike se sentó, tras coger algo de comer en la barra.

Mi instinto de perro me dice-Pedro trataba de reir mientras se masajeaba los moratones-que tu tampoco tuviste mucha suerte anoche.
Callate-soltó con desprecio.
Mira, sé que no te caigo bien-resopló-y después de pensarlo durante mucho tiempo, creo que se debe a mis bromas sobre tus errr gustos pero odio ver a un compañero pasarlo mal.

Mike pensaba que su instinto de perro no le hacía pensar muy bien si había tardado tanto en darse cuenta, pero algo le hacía sentir cómodo para hablar.

Ayer acabé con aquel hombre-dudó mientras hablaba-o mujer o no sé que es. Es raro.
Tú para mi eres raro-dijo sonrriendo ante la cara estupefacta de Mike-oye mira, siempre me he preguntado que veías en los hombres para que te gustasen tanto. Aunque te lo repita constantemente creo que buscas más en ellos que un rabo.
¿Donde estaba ese pedro tan reflexivo?-dice riendo Mike
Es que cuando me parten la cara-dice Pedro con una sonrrisa amable en la cara-me da por usar la cabeza.  Anda, tira a disculparte.

Subió hacia la habitación de Eliah. La ausencia de ideas para iniciar su disculpa, lo estaba matando. Hasta la puerta le parecía más dura y dificil de atravesar. Entonces se abrió

"No te sorprendas" dijo "pude oír tu respiración desde el otro lado"

Eliah le ofreció sentarse, él lo declinó.

Quería decirte-dijo mientras inspiraba para poder soltar aire junto con sus palabras-que me comporté como un idiota, creo que podría haberlo hecho mejor.
Bueno-dijo Eliah con resignación-es hora de aclarar un par de conceptos. Soy lo que los blancos conocéis como Berdache, o ,como algunos entre mi gente prefieren llamarme, niizh manidoowag*. Somos personas cuya alma no se corresponde con el cuerpo. En mi caso, aunque naciera con el uerpo de una mujer, mi espíritu es el de un hombre. Por ello me visto como tal.
Entonces dices que ¿Dios-dijo Mike con cara extrañada-o bueno el ¿Gran espíritu? puso tu espíritu en un cuerpo que no era?
No estoy seguro-dijo Eliah mientras su mirada viajaba hasta el infinito-mi madre, la que me reveló mi identidad, nunca me habló mucho de las viejas tradiciones, ni siquiera sé cual es mi tribu y mi madre murió antes de revelarme más cosas. He estado buscando chamanes que me ayuden, pero como imaginarás, quedan muy pocos.

Mike le pasó un hombro por encima y le dio un beso en el lateral de la cabeza.

Los segundos trascurren en calma, mientras la calma invade la habitación y envuelve las entes de los dos vaqueros. Todo es perfecto.

Es entonces cuando un tiro se escucha abajo.

Los dos cruzan el pasillo dirección hacia las escaleras. Un hombre estaba a punto de matar a Pedro, que no podía defenderse. Eón peleaba a puño limpio contra un ginganton que los insultaba en sueco. Mike fue a desenfundar, pero Eliah le frenó. Sacó dos cuchillos y se los arrojó. Los desconocidos murieron en el acto

Ellos eran los prometidos-dice Pedro jadeando-de mis dos...da igual
Nunca había visto a un vaquero manejando cuchillos-dice Mike.
No todos los vaqueros tenemos pistola-la mueca irónica de Eliah hizo que Mike riese


Notas del autor: Pinkerton es una empresa de seguridad privada e investigación que tuvo un gran peso en el siglo XIX americano, tanto como detectives como represores de los movimientos sociales.
Niizh manidoowag o dos espírtus es el término que se usa para describir a un grupo de personas que, según las creencias tradicionales de ciento treinta tribus ameriindias, poseen un alma del sexo o género contrario al cuerpo que las habita.

domingo, 3 de febrero de 2019

Historia para buttercup-un Día más



El despertador suena y con él, el día inicia. A veces desearía que la cama tuviera vida propia para arrastrarme, pero no es el caso. Aunque mis brazos no tengan fuerza, ni mi espíritu ganas, el sentido de la responsabilidad me saca a rastras de la cama y me hace ponerme en pie.

Como lo odio.

El café, tan asqueroso como siempre, se mete tibio por mis entrañas, acompañado de bocanadas de aire frío. Como banda sonora, suenan las palabras de aquel sociólogo...criminalista? no lo sé, del informe especial de anoche. Hablaba sobre el aumento de la violencia callejera y el repunte criminal. Otra losa cada día. Un buen resumen.

Las horas de sol vienen a mi cabeza y me recuerdan el turno de noche que me toca hoy, junto con todas mis responsabilidades. Lentamente empieza mi jornada. Lo primero son mis tareas, que ejecuto mecánicamente. Limpio mi casa mientras suena el informe matinal. No le presto mucha atención, pero creo que dice que alguien ha estafado a unos abuelos u otro desastre nacional. Lentamente purgo mi casa de suciedad, al mismo tiempo que la voy transformando en un lugar limpio y ordenado, contrapuesto a lo que me espera a fuera. Tras esto, recuerdo que aun hay que terminar un asunto. Enciendo mi viejo ordenador y rebusco entre los documento el archivo que necesito. No me ha llevado ni cinco minutos pero pesa la sensación de que sin ti, nadie hace nada. Crece en mi cabeza la sensación tan horrible de que las cosas se caen y que tu eres él único que evita que se derrumben.

Correo enviado.

Siento unos lazos, provenientes de mi sofá, que ha entrado en mi ojo, que me atrae, así que me limito a aceptar los impulsos que recorren mi cuerpo. Dejo que mi cuerpo se funda en paz con la tela del sofá y dejo caer mi espíritu sobre los cojines. Pero cuando logro estar en conexión mental con mi mueble, la horrible sintonía de mi móvil prepago, comienza a darme la lata.

Hgmfff-suelto desde el teléfono- ¿que quieres?
Sí Emilio-dice mi compañero-verás es que hemos tenido otro problema de última hora y me pregunto si podrías echarnos un cable. Uno de los nuevos se dejó el paquete más importante, y bueno ahora no pueden ir....

Silencio incómodo.

Oye mira-dice desde el otro lado-ya sé que te prometí la mañana libre hasta que empezásemos hoy a las ocho, y sabes que solo te pido las cosas muy muy importante
Sí, lo haré-digo resignado.
Gracias, hermano-dice aliviado- te debo una.


Una de tantas.
Bajo por las escaleras hasta el aparcamiento subterráneo. Mi furgoneta está al final del primer pasillo. Mientras las luces parpadean, abro la puerta y pongo en marcha, dejando que el gasoil envuelva con su olor toda la sala. Conduzco hasta la puerta y me bajo para abrirla. Tras escuchar el sonido oxidado de la puerta, vuelvo a subirme al coche y emprendo mi viaje a los almacenes del norte de la ciudad. La ciudad es un caos a esta hora y el transito de vehículos se hace muy lento, mientras la sinfonía de gritos te ahoga la mente.

Los almacenes del norte de la ciudad son deprimentes a rabiar. Es una zona que cada vez ha caído más en la desgracia. Hace dos día descubrieron que una empresa usó uno para un secuestro un tanto raro. Un negocio sucio, de los que matan esta ciudad.

Llego a la parte final y me bajo del coche. Dejo caer suavemente las manos sobre la puerta metálica. El sonido metálico resuena en el pequeño almacén. Después sale un viejo hablador y alegre. Un polar le cubre el cuerpo mientras su cara está oculta por una barba desordenada y un gorro de lana roja.

tú debes de ser Emilio ¿no?-dice sonrriendo-lo he sabido en cuanto te he visto, me pareces un tío como el que yo me imaginaba ¿sabes? serio, grande...bueno espera un segundo. Chaval, busca la caja cuatro y tráela aquí.

yo me limitaba a asentir

así que has tenido que hacer el trabajo que los nuevos no han hecho-dice sonrriéndo- ay estos jóvenes, no sé donde tienen la cabeza pero en tierra seguro que no. Cuanto han cambiado los tiempos eh? ni tu oficio es lo que era ni el mío lo es tampoco.

Consigo lo que quiero y me voy.

Falta poco para que empiece mi hora, así que me voy preparando. Hago un para de llamadas para asegurarme de que todo está en orden y me voy poniendo mi ropa de trabajo. Conduzco hasta el punto acordado, allí cojo el paquete y me voy con i pasamontañas, mi ropa y mis botas, mono de trabajo. Llego con el paquete hasta donde están los otros y dejo la caja en el suelo. Sacamos las armas y lanzamos las granadas de humo al banco

BUENO-digo con toda mi fuerza- esto es un atraco metan toda la pasta y no se muevan ¿queda claro?

Sip, otro día de trabajo.


martes, 22 de enero de 2019

historia Yael-un segundo hacia atrás

La respiración y el pulso van volviendo a mi cuerpo, entrando como una flecha, hacen que el técnico sanitario levante sus manos de mi pecho. Mientras la costilla rota por el RPC se vuelve a recomponer, miro fijamente al techo. Mi vista se va des nublando segundo a segundo, siguiendo el rito de mis pulsaciones, cuya fuerza va volviendo a un ritmo normal. Los coches se apartan, haciendo que la ambulancia cruce el mar de metal y ruido. Los humos pudren el ambiente que se agita en una ciudad corrompida por la mecanización. La ambulancia cruza, de espaladas, una mundo de espíritus abatidos donde las horas van cayendo, una tras otra, sobre el animo humano.

La ambulancia cruza el parque abandonado por donde ya no juegan los niños. Los columpios oxidados son el esqueletos de un animal muerto, brillando bajo la luz de una luna roja que baila entre las nubes. Mi respiración va acelerándose lentamente, mientras oigo las inversas frases de esperanza que el técnico dice para sí. Puedo oirlas, aunque sean bajas. El olor a gasolina va disminuyendo a medida que la ambulancia retrocede calle tras calle. Veo pasar a fantasmas que entran en casa, buscando un refugio contra la frialdad del asfalto.

Rápidamente se acerca a mi calle, orquesta de gritos que van bajando son lo que nos acompaña. Baja la camilla y me dejan en la calle. Las lagrimas de mi amigo vuelven a sus ojos, mientras mis dos amigas me recogen de la calle. Sus gritos se entremezclan con los llantos, entrecortados por la ansiedad. Es la orquesta que se va apagando, mientras me suben por la escalera, dando a mi calle silencio de nuevo. Subimos las escaleras, al tiempo que me arrastran bocaarriba con los pies por delante. Me dejan caer en el suelo y un impulso me levanta del suelo, a medida que los pies vuelven a tener fuerza y los parpados van recuperando su ritmo normal de movimiento. La aguja ya se ha recompuesto, volviendo al segundo a mi brazo. Se levanta el hierro mientras la heroína sale de mi sangre. Después de sacarme la aguja. El camello me devuelve mi dinero al tiempo que cae en sus manos el arma que me matará.

jueves, 3 de enero de 2019

historia de Eloy- Horror y libertad

La cosecha nuca falla-dijo mientras dejaba a la cosechadora solar aparcada-es bonito tener algo seguro.
Sí. somos afortunado-paró en seco-afortunadas en que sea tan fértil como la tierra.

Los dos hombres miraban a sus compañeros y compañeras mientras terminaban de recoger ese híbrido de trigo y espelta paraxiana. Los híbridos de alimentos habían permitido que, en una generación, no se conociese el hambre. Aun así, no era la utopía que los libros decían.
El sol rojo caía sobre las dunas de cristal, mientras que el viento traía las hojas de palmare, el árbol más abundante de aquella región. La similitud que algunas cosas autóctonas, con las de la tierra, provocaba una sobrecogedora sensación familiar sobre la que nadie prefería pensar, pues el peso de la nostalgia arrastraba al espíritu y enfriaba el corazón. Nadie de los que habían llegado, le gustaba hablar de la revolución. La derrota amarga producía silencios cuando los más jóvenes hablaban de ello. Muchos de ellos sabían, por suposición o por confesiones de borrachera, que luchando contra las cadenas del estado y el capital, muchos habían caído, y otros tantos se pudrían en las cárceles, esperando que un día acabase el tormento, de una forma u otra.

Los chavales se alegraban de su vida, especialmente al oir las historias del viejo mundo.

Cuando todo el mundo termino, se dirigieron a la zona de asambleas. Aunque nadie lo notó, un movimiento corría entre las dunas y se camuflaba con la anochecida.

La colonia, internada, túnel tras túnel, en una montaña de roca blanda, estaba alimentada con la luz del sol. Sus habitantes la usaban para soportar el duro clima que el planeta tenía por las noches. Uno de los chicos jóvenes, se encargaba de cerrar las compuertas

Mientras todos estaban en la asamblea, se escuchó un grito. El sonido de dolor, recorrió todos los pasillos y se clavó en los corazones de la gente. La cacería había empezado.

Llantos de niños. Gritos de terror. Lentamente el miedo taladraba su valentía, haciendo que la locura rompiese la cordura. Hasta que uno de los viejos, se subió a la mesa y pegó un pisotón.

amigos, compas-miró a sus asustadas vecinas-familia, conservad la calma. No sé que ocurre pero vamos a salir a investigarlo.

Se bajó de la mesa y fue a un arcón que llevaba sin abrirse desde la huída de la tierra. Al sacar la mano, todos reconocieron los rifles láser.

¿Desde cuando tenemos armas?-preguntó un chico
Desde que somos anarquistas-dijo una mujer, mientras encendía uno de los rifles- y no animales sacrificables..

Tras organizarse, el grupo de voluntarios se dividió en cuatro grupos.

El primero de ellos los vio.

Todo el mundo escuchó los gritos de terror que nacían del ala oeste. La mujer mayor, nacida en la tierra, tuvo que calmar al chico pelirrojo que se encontraba a su lado.

Tras unos minutos, siguieron avanzando. Ellos, el grupo dos, había ido por el área norte. Descendieron por el corredor que les acercaba al lugar de los gritos. Los latidos, se confundían con los fuertes vientos del exterior. El inconfundible aroma del miedo se hacía palpable. Entonces una zarpa cruzó la oscuridad y arrastró a uno de los que estaba rezagado. Los cuatro que quedaban se pusieron espalda contra espalda. Cundo tuvieron plena visibilidad, la valentía abandonó sus corazones. Las formas reptilianas los rodeaban, arañando el suelo rocoso con sus garras


Uno de los extraterrestres saltó sobre el chico, pero este pudo dispararle a tiempo. El monstruo se retorció de dolor ante los ojos abominables de sus hermanos. Estos comenzaron a rodear al grupo para cerrarlos cada vez más.

Lasdescargas de láseres conseguían mantenerlos a ralla. Cunado las baterías se acabaron, solo quedaba un bicho en pie. Se lanzó sobre la mujer, recibiendo un culatazo por ello.

Avanzaron por todo el ala. Cuando llegaron al final del camino, vieron a sus compañeros. Todos estaban vivos.

Serían libres un día más