domingo, 10 de febrero de 2019

No todos los vaqueros tienen pistola-historia para ita

La luna caía sobre el desierto. El frío no llegaba a helar el alma, pero sí hacía que los músculos se adormeciesen. Los caballos apenas sonaban en la llanura. Sus jinetes, abatidos, no querían hacerlos desfallecer. Altos y fornidos, con sombreros de ala ancha, botas de duro cuero y una cara cortada, miraban al frente con los ojos vacíos. Una diligencia, seguida de un carro, les sigue traqueteando.

Faltan algunas millas-sentenció el de cara limpia, mientras se rascaba los pelos rojos de su nuca.
Eón-dijo un hombre cuya barba ocultaba su mediana edad-creo que eres muy optimista
Callate-apuntó el más viejo, con una barba donde peleaban el blanco y el marrón, dejando a su paso un pelo caótico y ondulado-solo de pensar en las putas y en el whisky, pero oye Mike-dijo señalando al hombre con barba-tú no eres muy de lo primero, verdad, creo que siempre te han gustado mucho las pistolas.
¿Algún problema con ello-dijo masajeando sus armas-pedro? porque resolverlo aquí y ahora no sería problema alguno.
Mike, relajate- intervino Eón- y tú, Pedro, haz el favor de callarte que siempre sacas el mismo tema y algún día vas a lamentarlo.
Solo digo la verdad-dijo Pedro mirando al frente y sin un reflejo de emoción.

El viento se llevó la tensión y así siguieron, durante un par de millas más hasta que llegaron al pueblo. El lugar, que había vivido tiempos mejores, aparecía ante ellos como algo ruinoso  y carente de alma. Las casas, apiladas unas enfrente de otras siguiendo dos líneas, apenas hacen luces. El único lugar que brilla es el Saloon, colocado en medio del pueblo, enfrente de la iglesia. La puerta roja dejaba ver un espectáculo triste, un sonido lento salía del fondo mientras el olor a alcohol barato inundaba la sala. Los tres vaqueros, junto a la familia de la diligencia, entraron al saloon. El padre de familia preguntó por un hospedaje más familiar,el barman les habló de una casa con habitaciones libres. Los vaqueros optaron por  quedarse en el establecimiento

Lo que pasó después sorprenderá.

Pedro estaba mintiéndoles a dos mujeres sobre sus hazañas en una batalla inventada. Erón estaba dormido sobre la mesa, encima de su segundo trago de whisky. Miky le había guardado la cartera al chico y se disponía a seguir mirando al infinito cuando se dio cuenta de que un chico lo miraba desde el otro extremo de la sala. El chaval no debería pasar de los veinticinco, a pesar de los esfuerzos para aparentar más edad. Su chaleco estaba raído por el viaje, haciendo que el marrón oscuro original ya se hubiera aclarado. Las botas, por el contrario parecían nuevas. Mike optó por acercarse a él.

Bonitas botas-dijo mirándole de arriba abajo-son muy nuevas ¿En que parte del Condado las compraste?
Fueron gratuitas-dijo el joven con una sonrisa-su dueño no iba a poder usarlas más, así que me las "regaló. Mi nombre es Eliah, y no soy de este estado. Soy del norte.
Mi nombre es Mike-dijo antes de echarse un trago- y si, soy de la zona ¿Que te trae por aquí?
Haces demasiadas preguntas-dijo ladeando la cabeza- ¿no serás de la Pinkerton*?
Solo soy un hombre muy curioso-respondió-y me iba a pasar un par de días por aquí. Me gustaría saber si tú estarás disponible.
¿Tus amigos-señalando a un Pedro abofeteado por baboso y a un Eón que seguí roncando a pierna suelta-saben que eres marica?
Prefiero sodomita-dijo riendo-lo aceptan a su manera, supongo.
¿Te hace quedar en mi habitación?-susurró Eliah-está muy lejos de las miradas. Creo que tus amigos no notarán tu ausencia.Espera cinco minutos y sube.

Eliah se fue y Mike sintió que esos cinco minutos se le hacían eternos. Tras eso, subió las escaleras. El cuarto de Eliah tenía la puerta entre abierta.
Tienes una piel morena preciosa-señaló Mike nada más entrar.
Agradéceselo a mi madre-dijo Eliah antes de besarle.

Eliah le va sacando la ropa a Mike. Su camisa blanca cae en una esquina.  Eliah se tumba sobre la cama, con la camisa puesta mientras deja que mike le saque los pantalones. Este se pone encima y le agarra suavemente la cabeza, para luego bajar la mano hacia abajo. Entonces, mientras busca entre sus calzoncillos, nota como se hunde su dedo entre pelo y mucosa.

Mmmmm ¿Creo que se te ha olvidado comentarme un pequeño detalle?-dice Mike con cierta sorpresa.
¿Te da asco que tenga coño?-dice Eliah mientras se le encara. En sus ojos se ha apagado ya la llama del deseo, sustituyéndose lentamente por el desprecio.
No es solo que-Responde con cierto asco-me imaginaba algo más duro ¿sabes?

"Lárgate". Fue la única palabra que escuchó.

Volvió dando tumbos para su habitación, el alcohol lo lastraba hacia el suelo y su cabeza se hundía bajo el peso del whisky y de la incertidumbre. Por primera vez en su vida no sabía cual era el sentimiento que lo comía por dentro. Creía que estaba enfadado por las palabras de Eliah, pero a la vez su corazón se llenaba de pesar y remordimientos, aumentando a cada paso que se alejaba de la habitación y y se acercaba a la suya. No pudo llorar cuando se tumbo en su cama, pero,de haber sabido, hubiera ahogado la sabana con su tristeza.

Fue el solo de la mañana lo que lo despertó.

Bajó hacia el bar y allí se encontró  a sus compañeros. Pedro miraba su café como quien mira el Horizonte y Eón había vuelto a dormir sobre la mesa. Mike se sentó, tras coger algo de comer en la barra.

Mi instinto de perro me dice-Pedro trataba de reir mientras se masajeaba los moratones-que tu tampoco tuviste mucha suerte anoche.
Callate-soltó con desprecio.
Mira, sé que no te caigo bien-resopló-y después de pensarlo durante mucho tiempo, creo que se debe a mis bromas sobre tus errr gustos pero odio ver a un compañero pasarlo mal.

Mike pensaba que su instinto de perro no le hacía pensar muy bien si había tardado tanto en darse cuenta, pero algo le hacía sentir cómodo para hablar.

Ayer acabé con aquel hombre-dudó mientras hablaba-o mujer o no sé que es. Es raro.
Tú para mi eres raro-dijo sonrriendo ante la cara estupefacta de Mike-oye mira, siempre me he preguntado que veías en los hombres para que te gustasen tanto. Aunque te lo repita constantemente creo que buscas más en ellos que un rabo.
¿Donde estaba ese pedro tan reflexivo?-dice riendo Mike
Es que cuando me parten la cara-dice Pedro con una sonrrisa amable en la cara-me da por usar la cabeza.  Anda, tira a disculparte.

Subió hacia la habitación de Eliah. La ausencia de ideas para iniciar su disculpa, lo estaba matando. Hasta la puerta le parecía más dura y dificil de atravesar. Entonces se abrió

"No te sorprendas" dijo "pude oír tu respiración desde el otro lado"

Eliah le ofreció sentarse, él lo declinó.

Quería decirte-dijo mientras inspiraba para poder soltar aire junto con sus palabras-que me comporté como un idiota, creo que podría haberlo hecho mejor.
Bueno-dijo Eliah con resignación-es hora de aclarar un par de conceptos. Soy lo que los blancos conocéis como Berdache, o ,como algunos entre mi gente prefieren llamarme, niizh manidoowag*. Somos personas cuya alma no se corresponde con el cuerpo. En mi caso, aunque naciera con el uerpo de una mujer, mi espíritu es el de un hombre. Por ello me visto como tal.
Entonces dices que ¿Dios-dijo Mike con cara extrañada-o bueno el ¿Gran espíritu? puso tu espíritu en un cuerpo que no era?
No estoy seguro-dijo Eliah mientras su mirada viajaba hasta el infinito-mi madre, la que me reveló mi identidad, nunca me habló mucho de las viejas tradiciones, ni siquiera sé cual es mi tribu y mi madre murió antes de revelarme más cosas. He estado buscando chamanes que me ayuden, pero como imaginarás, quedan muy pocos.

Mike le pasó un hombro por encima y le dio un beso en el lateral de la cabeza.

Los segundos trascurren en calma, mientras la calma invade la habitación y envuelve las entes de los dos vaqueros. Todo es perfecto.

Es entonces cuando un tiro se escucha abajo.

Los dos cruzan el pasillo dirección hacia las escaleras. Un hombre estaba a punto de matar a Pedro, que no podía defenderse. Eón peleaba a puño limpio contra un ginganton que los insultaba en sueco. Mike fue a desenfundar, pero Eliah le frenó. Sacó dos cuchillos y se los arrojó. Los desconocidos murieron en el acto

Ellos eran los prometidos-dice Pedro jadeando-de mis dos...da igual
Nunca había visto a un vaquero manejando cuchillos-dice Mike.
No todos los vaqueros tenemos pistola-la mueca irónica de Eliah hizo que Mike riese


Notas del autor: Pinkerton es una empresa de seguridad privada e investigación que tuvo un gran peso en el siglo XIX americano, tanto como detectives como represores de los movimientos sociales.
Niizh manidoowag o dos espírtus es el término que se usa para describir a un grupo de personas que, según las creencias tradicionales de ciento treinta tribus ameriindias, poseen un alma del sexo o género contrario al cuerpo que las habita.

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