Doctor! Acabe con mi sufrimiento.
Las palabras de Manolo García, tirado en el suelo retorciendose entre temblores sobre su camiseta de la selección, española, por supuesto, sonaban por todo el pasillo de urgencias.
"No estorbe en el pasillo, hostia" fue lo único que salió de mis labios. Mi propio código deontológico, tras años de experiencia, guiaba mis palabras.
Seguro que Hipócrates no tuvo que lidiar con tanto idiota.
No me toque los cojones-dijo aquel merluzo mientras se bajaba los pantalones-me ha pasado algo horrible.
Y cagó un litro de vino
En medio del pasillo.
Delante de todos
Tras ser golpeado por una limpiadora, lo traje a rastras a mi consulta. Lo senté en un balde y esperé a que parase.
-¿Que comió usted ayer?-dije, por empezar con algo.
-unas anchoas-dijo entre lágrimas-le juro que no soy bebedor...ni siquiera soy de Barbastro.
Hmmmm-le miré con extrañeza-¿La salubridad de su casa?
Inmejorable-dijo hundido por la incertidumbre- no sé qué hacer.
Pues puede echarle coca cola- dije mirándole muy fijamente-y así hace kalimotxo.
El paciente me dio una hostia y salió, ofendido, por la puerta
A día de hoy el se ha hecho rico haciéndolo pasar por Rioja y yo sigo aguantando a gilipollas.
martes, 26 de febrero de 2019
domingo, 10 de febrero de 2019
No todos los vaqueros tienen pistola-historia para ita
La luna caía sobre el desierto. El frío no llegaba a helar el alma, pero sí hacía que los músculos se adormeciesen. Los caballos apenas sonaban en la llanura. Sus jinetes, abatidos, no querían hacerlos desfallecer. Altos y fornidos, con sombreros de ala ancha, botas de duro cuero y una cara cortada, miraban al frente con los ojos vacíos. Una diligencia, seguida de un carro, les sigue traqueteando.
Faltan algunas millas-sentenció el de cara limpia, mientras se rascaba los pelos rojos de su nuca.
Eón-dijo un hombre cuya barba ocultaba su mediana edad-creo que eres muy optimista
Callate-apuntó el más viejo, con una barba donde peleaban el blanco y el marrón, dejando a su paso un pelo caótico y ondulado-solo de pensar en las putas y en el whisky, pero oye Mike-dijo señalando al hombre con barba-tú no eres muy de lo primero, verdad, creo que siempre te han gustado mucho las pistolas.
¿Algún problema con ello-dijo masajeando sus armas-pedro? porque resolverlo aquí y ahora no sería problema alguno.
Mike, relajate- intervino Eón- y tú, Pedro, haz el favor de callarte que siempre sacas el mismo tema y algún día vas a lamentarlo.
Solo digo la verdad-dijo Pedro mirando al frente y sin un reflejo de emoción.
El viento se llevó la tensión y así siguieron, durante un par de millas más hasta que llegaron al pueblo. El lugar, que había vivido tiempos mejores, aparecía ante ellos como algo ruinoso y carente de alma. Las casas, apiladas unas enfrente de otras siguiendo dos líneas, apenas hacen luces. El único lugar que brilla es el Saloon, colocado en medio del pueblo, enfrente de la iglesia. La puerta roja dejaba ver un espectáculo triste, un sonido lento salía del fondo mientras el olor a alcohol barato inundaba la sala. Los tres vaqueros, junto a la familia de la diligencia, entraron al saloon. El padre de familia preguntó por un hospedaje más familiar,el barman les habló de una casa con habitaciones libres. Los vaqueros optaron por quedarse en el establecimiento
Lo que pasó después sorprenderá.
Pedro estaba mintiéndoles a dos mujeres sobre sus hazañas en una batalla inventada. Erón estaba dormido sobre la mesa, encima de su segundo trago de whisky. Miky le había guardado la cartera al chico y se disponía a seguir mirando al infinito cuando se dio cuenta de que un chico lo miraba desde el otro extremo de la sala. El chaval no debería pasar de los veinticinco, a pesar de los esfuerzos para aparentar más edad. Su chaleco estaba raído por el viaje, haciendo que el marrón oscuro original ya se hubiera aclarado. Las botas, por el contrario parecían nuevas. Mike optó por acercarse a él.
Bonitas botas-dijo mirándole de arriba abajo-son muy nuevas ¿En que parte del Condado las compraste?
Fueron gratuitas-dijo el joven con una sonrisa-su dueño no iba a poder usarlas más, así que me las "regaló. Mi nombre es Eliah, y no soy de este estado. Soy del norte.
Mi nombre es Mike-dijo antes de echarse un trago- y si, soy de la zona ¿Que te trae por aquí?
Haces demasiadas preguntas-dijo ladeando la cabeza- ¿no serás de la Pinkerton*?
Solo soy un hombre muy curioso-respondió-y me iba a pasar un par de días por aquí. Me gustaría saber si tú estarás disponible.
¿Tus amigos-señalando a un Pedro abofeteado por baboso y a un Eón que seguí roncando a pierna suelta-saben que eres marica?
Prefiero sodomita-dijo riendo-lo aceptan a su manera, supongo.
¿Te hace quedar en mi habitación?-susurró Eliah-está muy lejos de las miradas. Creo que tus amigos no notarán tu ausencia.Espera cinco minutos y sube.
Eliah se fue y Mike sintió que esos cinco minutos se le hacían eternos. Tras eso, subió las escaleras. El cuarto de Eliah tenía la puerta entre abierta.
Tienes una piel morena preciosa-señaló Mike nada más entrar.
Agradéceselo a mi madre-dijo Eliah antes de besarle.
Eliah le va sacando la ropa a Mike. Su camisa blanca cae en una esquina. Eliah se tumba sobre la cama, con la camisa puesta mientras deja que mike le saque los pantalones. Este se pone encima y le agarra suavemente la cabeza, para luego bajar la mano hacia abajo. Entonces, mientras busca entre sus calzoncillos, nota como se hunde su dedo entre pelo y mucosa.
Mmmmm ¿Creo que se te ha olvidado comentarme un pequeño detalle?-dice Mike con cierta sorpresa.
¿Te da asco que tenga coño?-dice Eliah mientras se le encara. En sus ojos se ha apagado ya la llama del deseo, sustituyéndose lentamente por el desprecio.
No es solo que-Responde con cierto asco-me imaginaba algo más duro ¿sabes?
"Lárgate". Fue la única palabra que escuchó.
Volvió dando tumbos para su habitación, el alcohol lo lastraba hacia el suelo y su cabeza se hundía bajo el peso del whisky y de la incertidumbre. Por primera vez en su vida no sabía cual era el sentimiento que lo comía por dentro. Creía que estaba enfadado por las palabras de Eliah, pero a la vez su corazón se llenaba de pesar y remordimientos, aumentando a cada paso que se alejaba de la habitación y y se acercaba a la suya. No pudo llorar cuando se tumbo en su cama, pero,de haber sabido, hubiera ahogado la sabana con su tristeza.
Fue el solo de la mañana lo que lo despertó.
Bajó hacia el bar y allí se encontró a sus compañeros. Pedro miraba su café como quien mira el Horizonte y Eón había vuelto a dormir sobre la mesa. Mike se sentó, tras coger algo de comer en la barra.
Mi instinto de perro me dice-Pedro trataba de reir mientras se masajeaba los moratones-que tu tampoco tuviste mucha suerte anoche.
Callate-soltó con desprecio.
Mira, sé que no te caigo bien-resopló-y después de pensarlo durante mucho tiempo, creo que se debe a mis bromas sobre tus errr gustos pero odio ver a un compañero pasarlo mal.
Mike pensaba que su instinto de perro no le hacía pensar muy bien si había tardado tanto en darse cuenta, pero algo le hacía sentir cómodo para hablar.
Ayer acabé con aquel hombre-dudó mientras hablaba-o mujer o no sé que es. Es raro.
Tú para mi eres raro-dijo sonrriendo ante la cara estupefacta de Mike-oye mira, siempre me he preguntado que veías en los hombres para que te gustasen tanto. Aunque te lo repita constantemente creo que buscas más en ellos que un rabo.
¿Donde estaba ese pedro tan reflexivo?-dice riendo Mike
Es que cuando me parten la cara-dice Pedro con una sonrrisa amable en la cara-me da por usar la cabeza. Anda, tira a disculparte.
Subió hacia la habitación de Eliah. La ausencia de ideas para iniciar su disculpa, lo estaba matando. Hasta la puerta le parecía más dura y dificil de atravesar. Entonces se abrió
"No te sorprendas" dijo "pude oír tu respiración desde el otro lado"
Eliah le ofreció sentarse, él lo declinó.
Quería decirte-dijo mientras inspiraba para poder soltar aire junto con sus palabras-que me comporté como un idiota, creo que podría haberlo hecho mejor.
Bueno-dijo Eliah con resignación-es hora de aclarar un par de conceptos. Soy lo que los blancos conocéis como Berdache, o ,como algunos entre mi gente prefieren llamarme, niizh manidoowag*. Somos personas cuya alma no se corresponde con el cuerpo. En mi caso, aunque naciera con el uerpo de una mujer, mi espíritu es el de un hombre. Por ello me visto como tal.
Entonces dices que ¿Dios-dijo Mike con cara extrañada-o bueno el ¿Gran espíritu? puso tu espíritu en un cuerpo que no era?
No estoy seguro-dijo Eliah mientras su mirada viajaba hasta el infinito-mi madre, la que me reveló mi identidad, nunca me habló mucho de las viejas tradiciones, ni siquiera sé cual es mi tribu y mi madre murió antes de revelarme más cosas. He estado buscando chamanes que me ayuden, pero como imaginarás, quedan muy pocos.
Mike le pasó un hombro por encima y le dio un beso en el lateral de la cabeza.
Los segundos trascurren en calma, mientras la calma invade la habitación y envuelve las entes de los dos vaqueros. Todo es perfecto.
Es entonces cuando un tiro se escucha abajo.
Los dos cruzan el pasillo dirección hacia las escaleras. Un hombre estaba a punto de matar a Pedro, que no podía defenderse. Eón peleaba a puño limpio contra un ginganton que los insultaba en sueco. Mike fue a desenfundar, pero Eliah le frenó. Sacó dos cuchillos y se los arrojó. Los desconocidos murieron en el acto
Ellos eran los prometidos-dice Pedro jadeando-de mis dos...da igual
Nunca había visto a un vaquero manejando cuchillos-dice Mike.
No todos los vaqueros tenemos pistola-la mueca irónica de Eliah hizo que Mike riese
Notas del autor: Pinkerton es una empresa de seguridad privada e investigación que tuvo un gran peso en el siglo XIX americano, tanto como detectives como represores de los movimientos sociales.
Niizh manidoowag o dos espírtus es el término que se usa para describir a un grupo de personas que, según las creencias tradicionales de ciento treinta tribus ameriindias, poseen un alma del sexo o género contrario al cuerpo que las habita.
Faltan algunas millas-sentenció el de cara limpia, mientras se rascaba los pelos rojos de su nuca.
Eón-dijo un hombre cuya barba ocultaba su mediana edad-creo que eres muy optimista
Callate-apuntó el más viejo, con una barba donde peleaban el blanco y el marrón, dejando a su paso un pelo caótico y ondulado-solo de pensar en las putas y en el whisky, pero oye Mike-dijo señalando al hombre con barba-tú no eres muy de lo primero, verdad, creo que siempre te han gustado mucho las pistolas.
¿Algún problema con ello-dijo masajeando sus armas-pedro? porque resolverlo aquí y ahora no sería problema alguno.
Mike, relajate- intervino Eón- y tú, Pedro, haz el favor de callarte que siempre sacas el mismo tema y algún día vas a lamentarlo.
Solo digo la verdad-dijo Pedro mirando al frente y sin un reflejo de emoción.
El viento se llevó la tensión y así siguieron, durante un par de millas más hasta que llegaron al pueblo. El lugar, que había vivido tiempos mejores, aparecía ante ellos como algo ruinoso y carente de alma. Las casas, apiladas unas enfrente de otras siguiendo dos líneas, apenas hacen luces. El único lugar que brilla es el Saloon, colocado en medio del pueblo, enfrente de la iglesia. La puerta roja dejaba ver un espectáculo triste, un sonido lento salía del fondo mientras el olor a alcohol barato inundaba la sala. Los tres vaqueros, junto a la familia de la diligencia, entraron al saloon. El padre de familia preguntó por un hospedaje más familiar,el barman les habló de una casa con habitaciones libres. Los vaqueros optaron por quedarse en el establecimiento
Lo que pasó después sorprenderá.
Pedro estaba mintiéndoles a dos mujeres sobre sus hazañas en una batalla inventada. Erón estaba dormido sobre la mesa, encima de su segundo trago de whisky. Miky le había guardado la cartera al chico y se disponía a seguir mirando al infinito cuando se dio cuenta de que un chico lo miraba desde el otro extremo de la sala. El chaval no debería pasar de los veinticinco, a pesar de los esfuerzos para aparentar más edad. Su chaleco estaba raído por el viaje, haciendo que el marrón oscuro original ya se hubiera aclarado. Las botas, por el contrario parecían nuevas. Mike optó por acercarse a él.
Bonitas botas-dijo mirándole de arriba abajo-son muy nuevas ¿En que parte del Condado las compraste?
Fueron gratuitas-dijo el joven con una sonrisa-su dueño no iba a poder usarlas más, así que me las "regaló. Mi nombre es Eliah, y no soy de este estado. Soy del norte.
Mi nombre es Mike-dijo antes de echarse un trago- y si, soy de la zona ¿Que te trae por aquí?
Haces demasiadas preguntas-dijo ladeando la cabeza- ¿no serás de la Pinkerton*?
Solo soy un hombre muy curioso-respondió-y me iba a pasar un par de días por aquí. Me gustaría saber si tú estarás disponible.
¿Tus amigos-señalando a un Pedro abofeteado por baboso y a un Eón que seguí roncando a pierna suelta-saben que eres marica?
Prefiero sodomita-dijo riendo-lo aceptan a su manera, supongo.
¿Te hace quedar en mi habitación?-susurró Eliah-está muy lejos de las miradas. Creo que tus amigos no notarán tu ausencia.Espera cinco minutos y sube.
Eliah se fue y Mike sintió que esos cinco minutos se le hacían eternos. Tras eso, subió las escaleras. El cuarto de Eliah tenía la puerta entre abierta.
Tienes una piel morena preciosa-señaló Mike nada más entrar.
Agradéceselo a mi madre-dijo Eliah antes de besarle.
Eliah le va sacando la ropa a Mike. Su camisa blanca cae en una esquina. Eliah se tumba sobre la cama, con la camisa puesta mientras deja que mike le saque los pantalones. Este se pone encima y le agarra suavemente la cabeza, para luego bajar la mano hacia abajo. Entonces, mientras busca entre sus calzoncillos, nota como se hunde su dedo entre pelo y mucosa.
Mmmmm ¿Creo que se te ha olvidado comentarme un pequeño detalle?-dice Mike con cierta sorpresa.
¿Te da asco que tenga coño?-dice Eliah mientras se le encara. En sus ojos se ha apagado ya la llama del deseo, sustituyéndose lentamente por el desprecio.
No es solo que-Responde con cierto asco-me imaginaba algo más duro ¿sabes?
"Lárgate". Fue la única palabra que escuchó.
Volvió dando tumbos para su habitación, el alcohol lo lastraba hacia el suelo y su cabeza se hundía bajo el peso del whisky y de la incertidumbre. Por primera vez en su vida no sabía cual era el sentimiento que lo comía por dentro. Creía que estaba enfadado por las palabras de Eliah, pero a la vez su corazón se llenaba de pesar y remordimientos, aumentando a cada paso que se alejaba de la habitación y y se acercaba a la suya. No pudo llorar cuando se tumbo en su cama, pero,de haber sabido, hubiera ahogado la sabana con su tristeza.
Fue el solo de la mañana lo que lo despertó.
Bajó hacia el bar y allí se encontró a sus compañeros. Pedro miraba su café como quien mira el Horizonte y Eón había vuelto a dormir sobre la mesa. Mike se sentó, tras coger algo de comer en la barra.
Mi instinto de perro me dice-Pedro trataba de reir mientras se masajeaba los moratones-que tu tampoco tuviste mucha suerte anoche.
Callate-soltó con desprecio.
Mira, sé que no te caigo bien-resopló-y después de pensarlo durante mucho tiempo, creo que se debe a mis bromas sobre tus errr gustos pero odio ver a un compañero pasarlo mal.
Mike pensaba que su instinto de perro no le hacía pensar muy bien si había tardado tanto en darse cuenta, pero algo le hacía sentir cómodo para hablar.
Ayer acabé con aquel hombre-dudó mientras hablaba-o mujer o no sé que es. Es raro.
Tú para mi eres raro-dijo sonrriendo ante la cara estupefacta de Mike-oye mira, siempre me he preguntado que veías en los hombres para que te gustasen tanto. Aunque te lo repita constantemente creo que buscas más en ellos que un rabo.
¿Donde estaba ese pedro tan reflexivo?-dice riendo Mike
Es que cuando me parten la cara-dice Pedro con una sonrrisa amable en la cara-me da por usar la cabeza. Anda, tira a disculparte.
Subió hacia la habitación de Eliah. La ausencia de ideas para iniciar su disculpa, lo estaba matando. Hasta la puerta le parecía más dura y dificil de atravesar. Entonces se abrió
"No te sorprendas" dijo "pude oír tu respiración desde el otro lado"
Eliah le ofreció sentarse, él lo declinó.
Quería decirte-dijo mientras inspiraba para poder soltar aire junto con sus palabras-que me comporté como un idiota, creo que podría haberlo hecho mejor.
Bueno-dijo Eliah con resignación-es hora de aclarar un par de conceptos. Soy lo que los blancos conocéis como Berdache, o ,como algunos entre mi gente prefieren llamarme, niizh manidoowag*. Somos personas cuya alma no se corresponde con el cuerpo. En mi caso, aunque naciera con el uerpo de una mujer, mi espíritu es el de un hombre. Por ello me visto como tal.
Entonces dices que ¿Dios-dijo Mike con cara extrañada-o bueno el ¿Gran espíritu? puso tu espíritu en un cuerpo que no era?
No estoy seguro-dijo Eliah mientras su mirada viajaba hasta el infinito-mi madre, la que me reveló mi identidad, nunca me habló mucho de las viejas tradiciones, ni siquiera sé cual es mi tribu y mi madre murió antes de revelarme más cosas. He estado buscando chamanes que me ayuden, pero como imaginarás, quedan muy pocos.
Mike le pasó un hombro por encima y le dio un beso en el lateral de la cabeza.
Los segundos trascurren en calma, mientras la calma invade la habitación y envuelve las entes de los dos vaqueros. Todo es perfecto.
Es entonces cuando un tiro se escucha abajo.
Los dos cruzan el pasillo dirección hacia las escaleras. Un hombre estaba a punto de matar a Pedro, que no podía defenderse. Eón peleaba a puño limpio contra un ginganton que los insultaba en sueco. Mike fue a desenfundar, pero Eliah le frenó. Sacó dos cuchillos y se los arrojó. Los desconocidos murieron en el acto
Ellos eran los prometidos-dice Pedro jadeando-de mis dos...da igual
Nunca había visto a un vaquero manejando cuchillos-dice Mike.
No todos los vaqueros tenemos pistola-la mueca irónica de Eliah hizo que Mike riese
Notas del autor: Pinkerton es una empresa de seguridad privada e investigación que tuvo un gran peso en el siglo XIX americano, tanto como detectives como represores de los movimientos sociales.
Niizh manidoowag o dos espírtus es el término que se usa para describir a un grupo de personas que, según las creencias tradicionales de ciento treinta tribus ameriindias, poseen un alma del sexo o género contrario al cuerpo que las habita.
domingo, 3 de febrero de 2019
Historia para buttercup-un Día más
El despertador suena y con él, el día inicia. A veces desearía que la cama tuviera vida propia para arrastrarme, pero no es el caso. Aunque mis brazos no tengan fuerza, ni mi espíritu ganas, el sentido de la responsabilidad me saca a rastras de la cama y me hace ponerme en pie.
Como lo odio.
El café, tan asqueroso como siempre, se mete tibio por mis entrañas, acompañado de bocanadas de aire frío. Como banda sonora, suenan las palabras de aquel sociólogo...criminalista? no lo sé, del informe especial de anoche. Hablaba sobre el aumento de la violencia callejera y el repunte criminal. Otra losa cada día. Un buen resumen.
Las horas de sol vienen a mi cabeza y me recuerdan el turno de noche que me toca hoy, junto con todas mis responsabilidades. Lentamente empieza mi jornada. Lo primero son mis tareas, que ejecuto mecánicamente. Limpio mi casa mientras suena el informe matinal. No le presto mucha atención, pero creo que dice que alguien ha estafado a unos abuelos u otro desastre nacional. Lentamente purgo mi casa de suciedad, al mismo tiempo que la voy transformando en un lugar limpio y ordenado, contrapuesto a lo que me espera a fuera. Tras esto, recuerdo que aun hay que terminar un asunto. Enciendo mi viejo ordenador y rebusco entre los documento el archivo que necesito. No me ha llevado ni cinco minutos pero pesa la sensación de que sin ti, nadie hace nada. Crece en mi cabeza la sensación tan horrible de que las cosas se caen y que tu eres él único que evita que se derrumben.
Correo enviado.
Siento unos lazos, provenientes de mi sofá, que ha entrado en mi ojo, que me atrae, así que me limito a aceptar los impulsos que recorren mi cuerpo. Dejo que mi cuerpo se funda en paz con la tela del sofá y dejo caer mi espíritu sobre los cojines. Pero cuando logro estar en conexión mental con mi mueble, la horrible sintonía de mi móvil prepago, comienza a darme la lata.
Hgmfff-suelto desde el teléfono- ¿que quieres?
Sí Emilio-dice mi compañero-verás es que hemos tenido otro problema de última hora y me pregunto si podrías echarnos un cable. Uno de los nuevos se dejó el paquete más importante, y bueno ahora no pueden ir....
Silencio incómodo.
Oye mira-dice desde el otro lado-ya sé que te prometí la mañana libre hasta que empezásemos hoy a las ocho, y sabes que solo te pido las cosas muy muy importante
Sí, lo haré-digo resignado.
Gracias, hermano-dice aliviado- te debo una.
Una de tantas.
Bajo por las escaleras hasta el aparcamiento subterráneo. Mi furgoneta está al final del primer pasillo. Mientras las luces parpadean, abro la puerta y pongo en marcha, dejando que el gasoil envuelva con su olor toda la sala. Conduzco hasta la puerta y me bajo para abrirla. Tras escuchar el sonido oxidado de la puerta, vuelvo a subirme al coche y emprendo mi viaje a los almacenes del norte de la ciudad. La ciudad es un caos a esta hora y el transito de vehículos se hace muy lento, mientras la sinfonía de gritos te ahoga la mente.
Los almacenes del norte de la ciudad son deprimentes a rabiar. Es una zona que cada vez ha caído más en la desgracia. Hace dos día descubrieron que una empresa usó uno para un secuestro un tanto raro. Un negocio sucio, de los que matan esta ciudad.
Llego a la parte final y me bajo del coche. Dejo caer suavemente las manos sobre la puerta metálica. El sonido metálico resuena en el pequeño almacén. Después sale un viejo hablador y alegre. Un polar le cubre el cuerpo mientras su cara está oculta por una barba desordenada y un gorro de lana roja.
tú debes de ser Emilio ¿no?-dice sonrriendo-lo he sabido en cuanto te he visto, me pareces un tío como el que yo me imaginaba ¿sabes? serio, grande...bueno espera un segundo. Chaval, busca la caja cuatro y tráela aquí.
yo me limitaba a asentir
así que has tenido que hacer el trabajo que los nuevos no han hecho-dice sonrriéndo- ay estos jóvenes, no sé donde tienen la cabeza pero en tierra seguro que no. Cuanto han cambiado los tiempos eh? ni tu oficio es lo que era ni el mío lo es tampoco.
Consigo lo que quiero y me voy.
Falta poco para que empiece mi hora, así que me voy preparando. Hago un para de llamadas para asegurarme de que todo está en orden y me voy poniendo mi ropa de trabajo. Conduzco hasta el punto acordado, allí cojo el paquete y me voy con i pasamontañas, mi ropa y mis botas, mono de trabajo. Llego con el paquete hasta donde están los otros y dejo la caja en el suelo. Sacamos las armas y lanzamos las granadas de humo al banco
BUENO-digo con toda mi fuerza- esto es un atraco metan toda la pasta y no se muevan ¿queda claro?
Sip, otro día de trabajo.
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