viernes, 12 de enero de 2018

Historia Cris. Los inicios de un heroe.

Mi vida nunca fue sencilla.

Sí, sé que sencilla no es la vida de nadie, pero por algún sitio tendré que empezar. Nací en uno de los muchos "barrios" del mundo de los espíritus. Digo barrios porque los humanos de hoy en día sois horribles pillando conceptos que son ajenos a vuestro propio mundo, mente cuadriculadas a las que se les escapa todo aquello que no se puede toca o no está definido. Antes era todo más sencillo, en los tiempos de ella era todo más fácil. Ojalá estuviese aquí...en fin, me estoy adelantando. La vida en uno de esos barrios era bastante dura. Como dragón espiritual tuve que entrenarme duro para lograr lo que quería, pues los maestros eran bastante duros con respecto a dar entrada a la gente.

Sin embargo había uno que no.
El tipo en cuestión se llamaba shieng-Lo. Debo decir que era alguien bastante extraño y que siempre había tenido una fama horrible. Yo era un escuálido dragoncito y el tipo era un reptil barrigón, astuto y malcarado sin remedio. No creo que, repasando lo con la distancia que da el tiempo, ese mierda se hubiese fijado en mi por cualquiera de mis, nulas, habilidades. Reparó en mi porque i obsesión con lograr pasar la prueba, mi necesidad  y mi ingenuidad eran las cualidades que me detacaban como pupilo. O como presa fácil. Hago un inciso, puede que para quienes me estáis leyendo, os parezca muy exagerado tratar con un mal tipo solo por lograr pasar unas pruebas. Si te he leído el pensamiento, estoy en lo cierto respecto a los humanos y su capacidad para ponerse en la piel del otro. No soy un misántropo militante, hacéis grandes cosas y soy capaces de heroicidades, pero la empatía no es vuestro fuerte como especie, de verdad, es una crítica constructiva. La vida sin un objetivo claro es algo impensable para un dragón. Sencillamente no podemos evitar centrar nuestra vida en algo, no es solo mental sino social y tienes que ser un tipo muy uy independiente para que la sociedad de los dragones no se te eche encima por no mover un dedo. El riesgo de convertirte en un paria es muy fuerte, y las consecuencias son terribles.

En fin. Estaba yo un día entrenándome para acceder a la prueba de guardián cuando Shieng-Lo apareció.
Veo que entrenas duro-Dijo observando mis movimientos.

Es lo minimo que podía hacer-dije aguantando, bastante mal por cierto, la emoción y los nervios e intentando fingir humildad.

Ya-Dijo antes de hacerme un barrido que pude ver, pero no aguantar-fallas en el equilibrio y en capacidad de reacción, sin embargo tienes otras cualidades que admiro, como es el caso de la dedicación, y otras cualidades que espero descubrir.

En el mundo de los espíritus hay muchas normas estúpidas. Muchas de esas reglas, edictos o leyes fueron promulgadas en el inicio de los tiempos  y desde el inicio de los tiempos, las cosas han cambiado aunque muchos no lo quieran ver. Sin embargo para saltarselas, hay que tener una buena razón y siendo sinceros, Lo era un malnacido y yo era un idiota que estaba a punto de cometer un grave error. Durante mucho tiempo he meditado sobre lo que ocurrió en aquella charla y sus consecuencias. Las pasé canutas durante muchos años, pero esas situaciones me obligaron a tomar decisiones que me condujeron a las etapas felices de mi vida. Supongo que hay una moraleja en ello.

¿A que te refieres?- pregunté
Me refiero que mis colegas a veces son demasiado. hmmm... obtusos-dijo mientras se masajeaba la barba y me miraba- y a veces dejan morir el talento de dragones que no se ajustan a la norma tradicional .
¿No estás interesado en ninguno de esos dragones cabezahueca como ese de ahí  al que le gustaría tener su propia estatua en un jardín familiar y está interesado en una familia china llamada fu, fa o algo así? -Aunque trataba de disimularlo, la emoción salía a chorros por mis orejas.
No-dijo él fingiendo una sonrisa- he visto en ti cualidades que te hacen brillar con una luz especial. Eres diferente.

Si alguna vez queréis que alguien haga algo por vosotros, solo tenéis que decir cuatro elogios en el momento correcto y añadir esas dos palabras. Su efectividad es insultante.

Me mandó hacer un recado. Me dijo que eso solo iba a ser el principio, pero que no iba a durar mucho. Conocía la dirreción, pues era uno de los lugares siniestros de el otro lado de la ciudad. Era un hogar de demonios y tenía que llevarles un paquete. Y ese paquete resultó ser una de las reliquias de poder que rompió el encierro de los demonios. En medio del caos que se generó después, fui a pedirle explicaciones a Shieng. Él se río en mi cara y me dijo que se alzaría y tomaría el control de la ciudad como siempre había querido. Su tiranía duró unos trescientos años. Yo fui más cobarde y me limité a correr en la dirección opuestas a los gritos de dolor y sufrimiento, aunque, irónicamente, sonaron en mi cabeza durante los siguientes años hasta que el tiempo y la redención los hicieron callar. Fui encontrado por el espíritu patriarca de la familia Fa y me acogió al escuchar mi historia y ver mis habilidades. Fueron bastante comprensivos, incluso cuando hice que mataran a uno de sus miembros en la guerra, y gracias a ellos logré ser su espíritu guardián. Fueron los años más felices de mi vida, especialmente cuando llegó ella. Mulan hizo sacar adelante todo mi potencial y logró, que, de alguna forma, me redimiese. Pero eso pasó, ahora me enfrento a mi fin pues rompí mis lazos con el mundo espiritual y los conecte completamente a la familia Fa. Ahora su linaje se ha desvanecido y yo le seguiré. Mi tiempo ha pasado, pero quiero dejar constancia de lo que ocurrió.

Me llamo Mushu y esta es mi historia.



viernes, 5 de enero de 2018

La guerra de Barro

Tintineo tísico, tiñoso de fusiles cargados
caras de muertos,
que aun están vivos
Ira, tristeza, destrucción y castigo.
Venganza, claman desde la retaguardia.,
generales patrióticos con tripas hinchadas, no por las balas.
Niños que, tristemente, agarran un fusil,
que piensan en sus niñas de pueblo o ciudad,
que ás dará, con sus labios de rojo,
como la sangre que de ellos brota,
cuando la muerte los atrape en su cruel abrazo.
Luego, será como te la cuentan esos futuristas patrióticos,
imperialistas que ven la batalla como un juego divertido.
pero ellos no ven ni la tristeza ni el odio.
ni la sangre y el barro,
ni el fuego ni el miedo.
seguirán soñando con tanques,
que, al cabo del tiempo, estarán tan oxidados
como el cerebro de quienes los mandaron
al campo de batalla, por algo.
De patriotismos estúpidos
están llenos los camposantos.
Explosiones plantaran en el pecho de los soldados,
preciosas rosas rojas.
Que adornaran  su tumba, en su entierro,
en una triste mañana.