sábado, 5 de septiembre de 2015

colmillos mellados-el deber de un padre

B.S.O. BRAVE NEW WORDL/OUT OF THE SILENT PLANET

Me senté en aquel sillón del piso realquilado, cómo me molestaba el hecho de que mi hija sufriese mi paupérrima vida nómada, después de un día duro de trabajo extenuante. Desde luego quizás eso fuese la consecuencia de la derrota. Mientras me disponía a saborear el amargo sabor de la steinburg y abrir una bolsa de patatas, escuche golpes de nudillos en la puerta. Me levante tranquilamente y con el cuchillo siempre escondido en el bolsillo, pues hasta la más dura amenaza se puede camuflar en amabilidad y educación, mientras abría la puerta puse una mano al rededor.

Ante mí apareció un hombre que, al igual que yo rondaría los cuarenta, era humano y no sacaba pintas de arranca colmillos, aunque bien podría ser alguien disfrazado, a pesar de su aspecto cansado el cual no creo que provenga de tratos con los vampiros  sino de alguna putada del presente, su mirada denotaba un cansancio vital de aquellos a los cuales la vida les ha enviado una paliza, pero al mismo tiempo mostraban el ardor de quien desea venganza. Definitivamente, este tipo estaba muy jodido y venía a encargarme un trabajito.

Bueno, usted dirá-comencé, pues no me apetecía alargar más esta espera-mire...esto vera..joder...es usted asesino a sueldo?- el tipo si quería que me cargase a alguien y parecía acojonado aun que se notaba que jamás hubiese pedido algo parecido-ande pase y explíquese con más claridad¿ quiere una birra?-le solté con la tranquilidad en la piel- ssi por favor- me dijo algo más tranquilo, mientras se sentaba en la mesa. Abrí la cerveza que le ofrecía mientras le daba lentos sorbos a la mía.

Ahora si no es molestia, hagame el favor de explicarse, pues si soy un asesino a sueldo- le solté con toda la tranquilidad del mundo, por lo cual él se sorprendió- Pues vera, me llamo Miguel, yo tenía una hija llamada Pilar, de unos dieciséis años,pues, esto vera-soltó con lagrimas en los ojos y se las limpió con un pañuelo que yo le ofrecí-un... un... un grupo de cabronazos sádicos ha violado y asesinado a mi hija, profanando la con terribles perversiones- por fin lo había soltado, ya se había liberado- vale, entiendo, dígame cuantos son y si tiene alguna idea de como encontrarlos-le dije- es que vera, puede que haya algún esto... problema, igual piensa que yo estoy loco pero es que no eran seres humanos eran, elfos oscuros-me soltó muerto de miedo como si creyese que yo iba a llamar a los del loquero- jajajjajajaajajjajaja, así que a su hija la mataron los nietos perturbados de cernunos, tranquilícese hombre, ha venido usted al lugar apropiado, pues yo tampoco soy un ser humano, soy un licántropo, por favor no se asuste de mí, ahora que ya vamos a llegar a un acuerdo- le solté con toda la tranquilidad del mundo mientras veía que su tensión iba decreciendo.

Bueno, se que esos cabrones nietos de cernn...Cernnunos, bueno, lo que sea se llevaron a mi pequeña a un local pero no se donde por favor...se lo ruego...-me soltó antes de que apareciese mi hija Laura por la puerta después de un largo día de instituto y de estudio posterior. Hola papi, oh vaya veo que tienes trabajo extra, mejor me voy a mi habitación- dijo antes de entrar en su cuarto con una radiante sonrisa. El pobre hombre me miró con expresión cansada. No sabía que usted tuviese una hija-dijo casi entre lagrimas-y de la misma edad que la suya- dije- por favor, de padre a padre se lo ruego, busque y mate a esa escoria por favor- rompió a llorar, si en algún momento de la conversación tuve dudas de lo que me contaba ahora no había dudas- lo haré-dije- gracias muchísimas gracias, le pagare bien.

Después de decirle a mi hija que tuviese apunto la pistola y que cenase pronto, me fui a la taberna del esquinar, un tugurio donde un enano llamado Eríck hacía sus negocios sabiendo que ese tipo podría darme información que buscaba, donde el dueño me debía un gran favor desde los tiempos de la guerra. Entre tranquilamente y comencé con el ritual parar pedir "audiencia" con el enano, mientras degustaba la jarra de cerveza con el chorro de pacharan, apareció, se acercó a mí y me dijo que me viniese a su mesa, que siempre esta bien entablar buena conversación. Pensaba que los licántropos estabais medio extintos jajajajaj...- su risotada se cortó en seco al ver mi vieja mirada de guerra-te necesito para cierto encargo que me han hecho, no sabrás sobre alguna secta local de elfos oscuros dedicada a la..digamos santidad-al instante el enano palideció y pareció hacerse más bajito- no,no se nada y sí hay algo yo no tengo nada de información debe, debe ser... algo nuevo-me dijo, Eríck parecía una gelatina de Neardenthal, este tío estaba acojonado y me ocultaba algo muy gordo- venga enano de mierda, suelta lo que tengas que soltar por que me estas ocultando algo y me molesta, seguro que te puedo ayudar, además te recuerdo que en la zona que combatí había muchos enanos mercenarios de los vampiros y de momento yo estoy vivo y ellos no, ademas el tío de la barra me debe un par de favores y cerrando este bar un rato para que te pegase una paliza sería una buena forma de devolvérmelo-le dije sonriendo- oye mira me estoy arriesgando si te lo cuento, sabes esos cabrones tienen a mi hija, se la llevaron al descubrir que yo era un informador para mantener su asqueroso culo protegido y me han jurado que si alguien los descubre la mataran- me soltó con la mirada perdida, hoy parecía ser el día de los padres jodidos- mira Eríck, la encontrare te lo prometo, dime donde- le dije mientras veía como se le iluminaba el rostro- en la calle del extremeño, numero catorce, es el del sótano, ten cuidado-me dijo ya más calmado. Me despedí de él y seguí mi camino hacia esa calle, después de asegurarme de que mi hija estaba bien tras haber recibido de ella un mensaje.

Me encamine mientras pensaba que había aceptado un trabajo de manera gratuita, dios a veces no soy un hijo de la noche, soy un cachorro estúpido. A medida que iba hacia el lugar cargue la pistola y la guarde en el bolsillo opuesto al cuchillo y llegue hasta la puerta donde un gorila descerebrado montaba guardia, me intento frenar a lo que yo conteste con un puñetazo a los huevos y cuando este se doblo del dolor le propine un codazo en la nuca dejándolo inconsciente. Abrí la puerta del local con las llaves de este animal, entre tranquilamente y observé a los elfos oscuros mientras meditaba mi próximo movimiento.
Fue la dueña la que me despertó de mis meditaciones, vestía un traje de cuero, una hibridación entre uniforme nazi y mono de la dominatrix más sádica del cajón de fantasías del marques de Sade. Hola, guapo, que hace un tipo duro en mis dominios infernales, seguro que las chicas del bar no son capaces de satisfacer esas...pequeñas manías-me dijo con una sonrisa seductora, mientras tanto yo decidí que era el buen momento de actuar y si le pedía una adolescente enana y me la daba el plan podría salirme redondo- oh si, veras buscaba algo especial y puede que aqui lo encuentre, no tendreís enanas adolescentes, es que llevo varias ciudades en su busca-dije con la mejor cara de salido que recordaba de mi época de adolescente- oh claro, justamente tenemos a algo que se le acerca, Roech, trae a la hija del enano-dijo en dos ordenes. Al verla aparecer le dije que era justo en lo que pensaba, nos dejó ir solos a una habitación, yo aparentaba serenidad, la que hay justo antes del combate, mientras que ella estaba llorando de miedo.

Cuando entramos, ella me golpeo diciendo que la dejase en paz. Shhh niña, soy un enviado de tu viejo a salvarte así que estate tranquila-le conteste mientras agarraba sus manos- ¿de verdad?-me preguntó muerta de miedo- si tranquila, a ver como te llamas-le pregunte- me llamo Bruna-respondió- bien, Bruna, vas a hacer lo que te pida, vale bien, quiero que salgas ahí y les digas que estoy teniendo una sobredosis de cocaína para que no se asusten con los movimientos mientras me transformo, al mismo tiempo tú iras a esconderte en el baño y echaras el pestillo-le dije mientras me concentraba en la transformación e iba notando como la lupisina corría por mis venas comenzaba a sentir al la ira del lobo apoderándose de mí alma-espera ¿eres un hombre lobo?- me preguntó austada- ARGHHHH, NO SOY UN JODIDO PONNY, SAL Y HAZ LO QUE TE DIJE-le solté mientras las extremidades se alargaban y se ensanchaban a la vez que me crecía el pelo.

Sus palabra de a ese tipo le acaba de dar un chungo con la farlopa y su encierro en el baño fueron lo ultimo que se escuchó antes de mi aullido. La cacería. Había comenzado. Las ultimas palabras coherentes que como siempre se escuchan en este tipo de situaciones fueron. oh mierda, un puto licantropo, joder joder no hay plata, socorro... Me lance desde mi punto de apoyo hacia el primero de esos sádicos, salte sobre él  y le destroce su yugular de un mordisco mientras que le arrancaba los brazos, desde allí salte hacia las piernas de la dominatrix de pacotilla mientras de un mordisco le arrancaba las tripas teniendo oportunidad ella de ver tan agradable espectáculo. Me libre de su liviano cuerpo mientras avanzaba hacia los otros dos elfos que me amenazaban, llorando, con dos cuchillos de ¿acero?, prefiero no saber que coño hacen con eso allí. Al que más cerca tenía le arranque de un manotazo el cuchillo y como si fuera un acto reflejo lo amarre al suelo con la pata derecha mientras le arrancaba la cabeza con mis manos. El otro corría hacía la puerta del baño, mientras la arañaba desesperado pidiendo que le abriesen, su final consistió en un zarpazo que le desolló la espalda dejando al aire unos pulmones que todavía respiraban.
Después de pasarme tres horas eliminando los cadáveres a la vez que cenaba, después limpié la sangre, con ayuda de los objetos que tenían esa cuadra de salido, llame a Bruna y la lleve a la puerta, cogimos un bus dirección al bar donde su padre nos esperaba, al mirar el reencuentro mi cara se llenó de alegría.

Volví a mi casa andando tranquilamente, al entrar fui recibido por mi hija a la cual abracé con todas mis fuerzas, siendo respondido con un papa suelta que me haces daño y que tengo que volver a estudiar. A la media hora apareció mi cliente en cual me puso un fajo de billetes y yo le devolví la mitad. En su cara se apareció la sorpresa. ¿Por qué no aceptas todo?- me preguntó extrañado - pues por que solo cumplo los deberes de un padre y tu hija se merece un buen funeral- le dije sonriendo- gracias muchísimas gracias, estaré en deuda con usted. No contesté nada, deje que se fuese mientras escuchaba a mi pequeña estudiar y me alegraba de tenerla protegida.





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