Margarita Dospasos se sentía sola, cansada y superada. La cuenta de su caja de ahorros era un viaje entre la normalidad y la bajeza. Lo único que superaba ese continuo caos y movimiento eran los casos para los que la contrataban. Cada día más raros, cada día más oscuros, cada día más tristes y violentos. Son casos hechos a medida de esta ciudad, murmuró en voz alta mientras se disponía a poner en orden el despacho y sus pensamientos. Cuando comenzó su trabajo, los casos se habían hecho más complicados, desde espiar a maridos y mujeres que engañaban a sus parejas a entrar en las zonas de asesinatos. Solo hacía un mes que había tenido que entrar en un pub nocturno donde un hombre había asesinado a una mujer y al dueño del local porque mantenían relaciones. Cada día notaba como la violencia se le echaba encima y como su ciudad natal se la iba comiendo...como a todos sus habitantes.
En ese momento escuchó como el ambiente se rompía pues las maderas de la puerta crujieron al ser golpeadas por una mano lastimera. Al abrir la puerta pasó una vieja de aspecto extranjero que llevaba un bolso y la cubría un vestido eseso y espartano. Era grueso, como un escudo frente al mundo.
La anciana miró a Dospasos a modo de saludo y se sentó en una de las sillas.
Señorita Dospasos, me llamo Herminia gonzalez y sé que usted es detective. Necesito que trabaje para mi-Dijo la anciana de forma seca.
Primero debo oirla-comentó dospasos.
Verá-continuó la abuela sin mostrar ninguna emoción- mi nieto fue asesinado hace un tiempo por el grupo batallón de pureza. Quiero que lo demuestre y que la gente sepa que ocurrió, porque la investigación policial ha sido nula.
No-contestó
tajantemente mientras dejaba que su
mirada se perdiese en el vacío de la habitación- no es posible que sean
familiares, no tenía hermanos y sus padres murieron en las revueltas de los
arcones hace ya diez años. Mis hermanos han muerto ya y no nos quedaba nadie, y
mi nieto nunca se metió en asuntos de drogas. Además-sacó una tela negra con
una calavera de serpiente cruzada por un puñal de las SS en ella-apareció esto
en el cuerpo, es un símbolo de la batallón.
Está bien-dijo Margarita- ahora si no le importa hablarem...
Voy a morir en unos meses-le cortó gonzalez-mis ahorros y propiedades serán suyos, no tengo a nadie más a quien darselo. Aquí tiene una hoja con los datos que he considerado de interes. Espero que tenga buena suerte.
La señora gonzalez se levantó y con calma se marchó despidiendose con un leve giro de manos mientras Margarita repasaba todo el asunto. En la hoja estaban pegadas los recortes sobre los últimos ataques del batallón y los nombres de algunos ex miembros y los viejos lugares donde se solía avistar al batallón. Margarita decidió que empezaría por ahí. Cogió su bolso y bajó hasta su calle y allí pilló un bus dirección al posible piso de uno de ellos, un tal Pedro Bardaji.
Pedro Bardaji a día de hoy era un famoso guardaespaldas. Se había hecho famoso al filtrar los datos y la vida sexual de una de las actrices con más renombre del país. Ella había mantenido su secreto de matón bien a resguardo. Margarita le quitó el seguro al revolver y tocó la puerta. La puerta simplemente, se abrió. Ella entró en el cuchitril de Pedro para ser atacada por un potente hedor a muerto, era como entrar de lleno en el armario de cadáveres de un condenado. " O de un muerto" pensó Dospasos. Sin embargo al entrar notó como el piso se recreaba en la suciedad y el desorden, solo para camuflar el cuerpo sin vida y aun caliente de Pedro Bardaji.
En ese momento Dospasos solo sintió como su mente solo podía generar un único pensamiento "Se ha vuelto a liar...otra vez".
Mientras ordenaba sus pensamientos se encontró con una chica de 16 años enfrente suya que la miraba con preocupación. La chica vestía unos vaqueros superiores a su talla y una sudadera negra. Sus ojos eran de un color verde y su estatura no pasaba del metro setenta.
¿Que haces aquí?-preguntó Maragarita
Recuperar lo que es mío-Dijo la chica con indiferencia- o al menos lo iba a hacer hasta que te lo has cargado.
Yo no he sido-dijo Margarita con nerviosismo en sus palabras e intranquilidad en su mirada mientras le mostraba el revolver con el tambor lleno-mira, está frio y sin vaciar. Solo venía a preguntar y ,chica, me gustaría saber que clase de relación tenías con este tipo ¿tu rollo? ¿algun hermano o novio al que hacerle un favor?
Soy Asexual, imbécil-respondió con dureza- no me llamo Chica, me llamo Angélica y este tipo me debía favores y dinero.
Justo en ese istante sonaron unos coches en el exterior.
¿Policía?-Preguntó Angélica
Peor, son los coches del batallón-dijo Dospasos con expresión de horror.
Continuará
Pedro Bardaji a día de hoy era un famoso guardaespaldas. Se había hecho famoso al filtrar los datos y la vida sexual de una de las actrices con más renombre del país. Ella había mantenido su secreto de matón bien a resguardo. Margarita le quitó el seguro al revolver y tocó la puerta. La puerta simplemente, se abrió. Ella entró en el cuchitril de Pedro para ser atacada por un potente hedor a muerto, era como entrar de lleno en el armario de cadáveres de un condenado. " O de un muerto" pensó Dospasos. Sin embargo al entrar notó como el piso se recreaba en la suciedad y el desorden, solo para camuflar el cuerpo sin vida y aun caliente de Pedro Bardaji.
En ese momento Dospasos solo sintió como su mente solo podía generar un único pensamiento "Se ha vuelto a liar...otra vez".
Mientras ordenaba sus pensamientos se encontró con una chica de 16 años enfrente suya que la miraba con preocupación. La chica vestía unos vaqueros superiores a su talla y una sudadera negra. Sus ojos eran de un color verde y su estatura no pasaba del metro setenta.
¿Que haces aquí?-preguntó Maragarita
Recuperar lo que es mío-Dijo la chica con indiferencia- o al menos lo iba a hacer hasta que te lo has cargado.
Yo no he sido-dijo Margarita con nerviosismo en sus palabras e intranquilidad en su mirada mientras le mostraba el revolver con el tambor lleno-mira, está frio y sin vaciar. Solo venía a preguntar y ,chica, me gustaría saber que clase de relación tenías con este tipo ¿tu rollo? ¿algun hermano o novio al que hacerle un favor?
Soy Asexual, imbécil-respondió con dureza- no me llamo Chica, me llamo Angélica y este tipo me debía favores y dinero.
Justo en ese istante sonaron unos coches en el exterior.
¿Policía?-Preguntó Angélica
Peor, son los coches del batallón-dijo Dospasos con expresión de horror.
Continuará
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