Estaba sentado en el porche de mi casa, degustando una lata de cerveza y dejando que el aire pasase por todo mi ser llevándome a un estado de relajación hace tiempo conocido, la jubilación largamente esperada me había puesto hoy en el porche de mi casa, la cual me había costado sudor y sangre costear.
Mientras pensaba en ello una voz conocida se acercó hacia mí y pude vislumbrar el rostro de mi sonriente nieto el cual venía a visitarme como cada domingo desde hacía 8 años, a sus 20 años era de complexión atlética y de mente clara, le esperaba un buen futuro. Hola miky, bueno es verte por aquí-dije con calma- hola abuelo ¿como te encuentras?-bien chico, bien, ya sabes la edad no perdona ¿y tú?-estoy muy bien abuelo, mejor no podría estar-dice él con una sonrisa en la cara-vaya, has conocido alguien- no, mucho mejor, Abuelo...voy a entrar al ejército, voy a servir al país igual que tú hiciste en la segunda guerra mundial, Esas palabras me sentaron como una pedrada, un súbito mareo me rodeo y sumió a mi mente en la negrura de los recuerdos. las imágenes me vinieron a la mente y se acomodaron en ella a su gusto, como fantasmas en un castillo.
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