domingo, 13 de marzo de 2016

sólo un pobre diablo

B.S.O. No quiero cambiar Eskorbuto
Arrastro mis pies por la acera podrida, reflejo del alma de esta ciudad. El aire arrastra un olor que solo me hace pensar en derrota mientras mis viejos zapatos dan cuenta del barro, que como un reflejo de la miseria, se va acumulando en el suelo. Meditando sobre la lenta destrucción a la cual el ser humano se va sometiendo, comienzo a ver bailotear al dios de la miseria con esa carcajada tan profunda, eco del infierno personal que hace palidecer a las simples imaginaciones de los teólogos más extremistas, que llama a todos los fantasmas y que invoca la tristeza más miserable.

En mi lento transitar de la calle veo a niños tristes que se olvidan de que se acerca la madrugada, ya se ha olvidado que en la oscuridad habitan monstruos aun que últimamente moren en la luz y te veas obligado a reconocerlos y a mantenerlos frente a frente.
Pero hoy no debo entristecerme, hoy puede llegar a ser un día gigantesco, hoy puede que la luz inunde nuestros corazones. Hoy  la temible diosa fortuna, antes temible súcubo infernal alimentado con el llanto de miles de seres, me favorecerá con su girar de ruleta.
En mi mente las ideas bullen movidas por una sensación de curiosidad y expectación ante el final. Miles de demonios con forma humana corretean huyendo de si mismos por este agujero que ellos llaman ciudad, huyen de su pasado, de su presente y de su futuro. Todos huyen salvo yo, cuyos pasos se van acercando más y más hacia su amable destino, esas luces de neón.
Luces de neón que señalan la puerta del purgatorio, donde almas van a encumbrar su miseria en un acto fantasmagórico de convertirla en algo digno. La poesía del patetismo.
Mientras me acerco enciendo un cigarro de costo, el gorila de carente masa gris me permite pasar con el en la boca, mientras admiro con satisfacción  mi pequeña victoria caigo en que esta pequeña victoria se debe en el paralelismo en decadencia entre la ciudad y este condenado antro del infierno pues si la ley no se cumple significa que el dinero y la moral han ido cayendo en todos los lugares.

Avanzo entre derrotados y me siento en el taburete, pegado a la barra que me separa de esa mole asquerosa y descerebrada de 150 kg que con cara de perro, por la cual ladra que pida algo o me largue. Me decanto por la delicia del tequila mexicano y observo como sale en la barra de actuaciones la zorra de mi ex mujer la cual me ha jodido y humillado mi ya oscura vida yéndose con la mole antes citada, pero es el momento de iluminarme. 

Saco una 37 del bolsillo y la vuelo la cabeza ante el sorprendido público que sólo notan el final de su estrella tras verla caer con un tercer ojo, el cual supongo le dará sabiduría. Me giro ante el barman al cual coso a tiros ante su incrédula y estúpida mirada. Por último abro las puertas de mi conciencia con una llave redonda de plomo. De ese río nunca saldrá una flor, las miradas sorprendidas de los testigos al segundo se tornan a sus asuntos pues un muerto más a quien coño va a importar. Sólo es un pobre diablo.

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