Te dije que no usases tus conocimientos de alquimia en la cocina-dijo, enfundándose la pistola-puedes estropear algo.
Hmmm-Mustang arqueaba la ceja mientras acariciaba el agujero en la pared-creo que esto es pasarse.
Nunca he sido muy de arder-respondió ella.
Eres la sociópata más bella que pudo crear el ejército de Ametris-Mustang no dejaba de sonreir mientras limpiaba los restos rotos de la encimera. Como única respuesta, la Capitana se limitó a doblar el cuello y, acto seguido, darse la vuelta para ocuparse de otros asuntos.
La corta estancia en el palacio se estaba volviendo absurda y un tanto soporífera, pero sabía que no debía acostumbrarse a ella. Los procesos políticos que había iniciado culminarían, tarde o temprano, con su degradación y la de todos aquellos que estuvieron en Ishbal. Era algo que todos sabían, destapar las cosas que alguien ha ocultado bajo la alfombra hace que te entre polvo en la boca. Sin embargo, lo peor habían sido las asambleas para decidir cual seria la versión oficial de lo sucedido y hasta que punto el pueblo debía saber la verdad. Mustang no era un ingenuo, era consciente de que revelar toda la verdad iba a ser un golpe durísimo, la imagen del viejo Wrath seguía siendo de importancia y había partes de la historia que, de ser explicadas, costarían una revolución, pero poner una línea, rellenar huecos...se estaba convirtiendo en una tarea tediosa, no solo por el esfuerzo mental que supone la mentira colectiva, sino también por la losa que les recordaba que sus enemigos habían hecho lo mismo, tirando les para abajo.
Esa pesadez le dolía pues le impedía disfrutar de su triunfo, que había costado sangre sudor y lágrimas.
Sobre todo había costado la sangre de Hughes.
Acostumbrarse a su perdida fue doloroso, pero más doloroso era no atreverse a poner su muerte en una balanza con la victoria. Era incapaz de pensar en la muerte de su amigo como un sacrificio,pues a veces consideraba que había roto el intercambio equivalente y que la vixtoria no valía tanto como la vida de su amigo y el dolor de la viuda de este.
Estas cosas lo sumergían en un agujero sin fondo del que le costaba salir. De ahí solo le podía sacar hawkeye. Un beso calentó su mejilla, mientras que unos brazos lo apretaban contra otro cuerpo humano.
Dejaron que la comida terminase de hacerse mientras se abrazaban. Esperaron a que el reloj corriese como hacían cada vez que uno de los dos sufría un episodio. A veces era un mal recuerdo Ishbal, otras de su infancia, sin embargo los más dolorosos eran los de la guerra contra los homunculos. No era por el horror, era porque la batalla contra esos monstruos reabrió las viejas heridas, de la infancia y de Ishbal. Esta última guerra les había recordado que, aunque pudieran superarla, jamás dejaría de doler. Por eso, cuando sentían las cicatrices hurgar dentro de su corazón y de su alma, dejaban que la ternura y el amor fluyesen a través de los surcos, pues eso suavizaba el dolor además de darles una escusa para sus pieles se pegasen durante un buen rato.
Pasados unos minutos, alguien llamó a la puerta. Una feliz, aunque algo cansada por un viaje tan largo desde el este, Winry se abrazó a la francotiradora. Los ojos del Fürer se clavaron en los del alquimista.
Enano-Dijo Mustang
Mechero inútil-contestó Ed.
Entre los cuatro pusieron la mesa y empezaron a hablar sobre lo último que ha pasado al norte, como se estaba reconstruyendo Ishbal, las negociaciones de paz con otros estados...
Es una pena que tu hermano y May no hayan podido venir-dijo Riza-esa chica es un encanto y ver a Al tan contento siempre, es encantador verlo tan feliz con su cuerpo.
Sí-comentó Mustang-es agradable ver a un hermano Elric que no parece provenir del infierno cuando sonrie.
Un punta pie cruzó la mesa en dirección a su espinilla mientras que Ed deseó poder transmutar un yunque encima del alquimista de fuego.
Al es bastante feliz ahora que aprende mucho en sus viajes, sobretodo pudiéndolos experimentar al cien por cien-dijo winrry con una sonrisa.
O porque cualquiera que esté lejos de Mustang es feliz-dijo acero mientras sonrie pérfidamente-más millas, mayor felicidad.
Una colleja hace que Ed expulse un trozo de la guarnición de patatas. Lamenta perder ese sabor pero agradece que no haya sido en el taller, donde ya ha probado el surtido de lleves inglesas que winry tiene a su disposición. Mientras los dos jóvenes se miraban mal, Hawkeye se levanta y se va de la habitación. Regresa a los pocos minutos con su pistola y la pone encima de la mesa.
La conversación siguió los cauces habituales, hablando sobre los avances de Al y de Ed en sus investigaciones con la alquimia de Xing, sobre los nuevos diseños de winry o los logros políticos que se estaban logrando en Amestris en favor de la democracia. Al no poderse lanzar puyas, Acero y Fuero optaron por recordar los momentos embarazosos y ridículos que recordaban el uno del otro. Las horas fueron pasando y llegó el momento de la despedida.
Winry y Acero se subieron al coche y se fueron hasta el hotel en el que se hospedaban. Un pequeño edificio, blanco, con tejados de tejas metálicas y balcones con barandillas amarillentas. Las habitaciones, destinadas a parejas, eran de colores oscuros. Un baño, una cama doble y una pequeña mesa-armario para dejar lo que fuese necesario.
Ed se quitó el traje y lo dejó en una silla mientras winry se desnudaba. Bajo una luz tenue que provenía del exterior, Ed se acercó y la abrazó cuando ella había terminado de quitarse el vestido.
No te vayas nunca-decía mientras le besaba el pelo.
Parece que alguien está amoroso-dijo la mecánica mientras sonreía. Conocía a Edward desde hacía muchos años y le divertía ver su lado más sensible. La victoria de Ed sobre sus demonios, la historia de su familia y la gran carga que había dejado atrás habían aumentado su amor por él, no por la gloría que representaba, eso no le importaba. El fin de la cruzada que atormentaba a Ed había endurecido su corazón. Aunque nunca mató su bondad, lograr sus objetivos lo había convertido en un cabezota demasiado centrado en su deber y su dolor como para permitirse tener sentimientos.
Con la vuelta de Al, un enorme muro de miedo, tristeza y rabia había caído, desembozando su corazón. Ahora, pasados los años, fluían torrentes de sentimientos que inundaba su cuerpo y la bañaban en felicidad. Winry sabía que también manaría dolor de las heridas mal cicatrizadas, ella también tenía las suyas, pero sabía que se diluirían en ese mar de cariño, amor y comprensión mutua. Mientras se tumbaban y se besaban, Ed le decía que ella era su luz. Winry sonreía y le volvía a besar.
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