miércoles, 22 de junio de 2016

Tras los ojos de la verdad-La Reina Caída 2º parte

Mes:250

Margarita miró detenidamente a su agresores, sus ojos de alimañas se centraban en su cuello el cual procederían a rajar en cuanto se pusieran a tiro. Ya, y una mierda, pensó Dospasos al apuntar el revolver hacia la luz, sin embargo un gorila bloqueaba la puerta, otro se acercaba a la ventana y Emilio tensaba cada vez más los músculos de la pierna como las sogas de una catapulta que aspiraba machacarla.

Margarita reprimió un gesto de tragar saliva y desvió una gorra hacia su pie izquierdo, hora de la táctica imperial número 1, si eres fuerte hazte la débil. Hizo el ver que temblaba, no en exceso pues sabrían que estaba fingiendo y la cazarían. Lentamente se acercó a una esquina al lado del gorila mientras mordía el bolso, sus ojos translucían un miedo extraño que intentaba clavarse en los ojos de sus agresores, pero solo quería decir acércate que muerdo. Los tres monstruos de sus pesadillas cayeron en la trampa, como lobos ante una cervatilla torpe y mientras limpiaban sus babas y se ponían a tiro, lanzó, a modo de finta la gorra, mientras en un gesto abrió fuego contra la pequeña luz que iluminaba la habitación para a continuación apuntar al tipo de la puerta el cual sintió como la recamará cambiaba y su mente formada por orgullo, cervezas y el culo de su vecina amenazaba con disolverse en trocitos biológicos de su propia existencia. Debate metafísico ¿Es el gorila una mente que funciona o la mente desaparecerá con el único alumbramiento cerebral de aquel armario empotrado con serios problemas vitales? Ah, disquisiciones de la existencia humana.

Bien, analicemos la situación; dijo Dospasos ante las sorprendidas miradas de aquellas bestias de despiece; vosotros tenéis cuchillos y yo tengo a vuestro amigo, creo que como va a resolverse el asunto es muy sencillo
-oh no te creas,dijo Emilio con un gesto burlón; Pedro, maniobra 15. El gorila intentó desligarse de su captora colocando el brazo en triangulo, sin embargo Dos pasos movió con soltura los 30 kg que formaban la mitad de su cuerpo y los colocó en la estructura piramidal que formaban la carne, tendones, huesos y músculos que termino cediendo, colocándose a la inversa, tras un tremendo quejido seguido de un potente alarido de dolor que evocaba las salas de tortura de alguna dictadura olvidada.
El anterior Pedro, gorila brutal, era reducido a una masa de carne gimoteante con un revolver en la nuca y unos compañeros convertidos en fuentes de sudor cuyos procesadores eran incapaces de comprender como Margarita les había doblegado.

Repasemos otra vez la cuestión; dijo Margarita con un tono calmado pero con furia en sus ojos; tenéis cuchillos, miedo y una maquina descomunal de llorar, yo tengo un revolver ¿seguro que queréis hacer esto más difícil?.
Los chicos comenzaron a inquietarse y temblar mientras murmuraban zorra, retrocedieron y dejaron caer su alma y los cuchillos al suelo mientras imploraban con sus miradas piedad, a la antigua víctima del sacrificio reconvertida en diosa de la guerra y la muerte. Margarita empujó a Pedro con violencia y sacó toda su velocidad por la puerta mientras bajaba corriendo por las escaleras. Guardado su salvador metálico echó a correr hacia un autobús nocturno. Respondió con unas monedas y una afirmación silenciosa a los ojos serenos y marinos de aquel viejo conductor de bus que ni se inmutó ante la carrera que Dospasos había lanzado contra el bus. Bajó cerca de su casa, no sin antes esconderse entre las calles e ir a un edificio que no era el suyo, durmió en el cuarto de contadores pues hacía tiempo que ese edificio estaba semi abandonado y nadie le iba a molestar. Al alba despertó y atravesó el edificio, salió por la puerta trasera y corrió hacia su edificio.
Allí encendió su santo grial de plástico y vio con placer como la sangre marrón de su salvador procedente de Sudamérica se disponía a alegrarle la mañana, entonces un zumbido infernal sacudió su pantalón y obligó a Dospasos a dejar de contemplar su salvación y a sacar el móvil de su bolsillo.


Buenos días señorita Dospasos, espero no interrumpir su peculiar horario, dijo la voz del ejecutivo ocultando un enfado en una mascara de profesionalidad; pero nos gustaría comprobar si usted ha logrado algún avance o por el contrario sigue...
-Ayer, uno de sus empleados intentó rajarme como a una cerda, tuve que romper un brazo y salir corriendo mientras usted supongo dormiría plácidamente; dijo Margarita con un tranquilidad que sólo le dejaba aguantar el peso de su alma notando como su interlocutor aguantaba la respiración; tengo varias pesquisas, la primera es que Emilio y un gorila recién estropeado llamado Pedro, son culpables del apoyo de su compañía al grupo terrorista, sin embargo esos dos genios del crimen no hubiesen adivinado que usted me iba a contratar aún que se lo pusiesen con un cartel relleno de luces de neón, así que una parte importante del personal puede estar implicad... no, no por dios no son idiotas, claro que los últimos sospechosos son los que viven en esos barrios, puede que tuviesen alguna implicación al principio pero ahora están limpios como una patena, busque entre los recientes, de hace un año y que apenas tengan relación. Vigile los y si me los va a enviar que sean desarmados por dios, vaya nochecita; dijo Dospasos antes de colgar.
Al revisar su correo vio un mensaje de Sofía, su nick, responde por favor y la llamada perdida que no había le preocuparon. En el correo decía que las empresas estaban llenas de espías, que llevaban meses infiltrándose. Finalizaba con un por favor, cuídate, te quiero.

Margarita notó como una serpiente mental recorría cada poro de su piel y se enroscaba en su alma.
Entonces, perdió la calma y desenfundó su movil y marcó la última llamada que había recibido, tras la espera pudo descargar su furia. Un sorprendido Samuel cogió el teléfono. Escúchame maldito estirado, te exijo todos y cada uno de los datos de todos tus malditos empleados, sin respuestas; gritó una Margarita furibunda y sumida en un frenesí casí animal; mándame sobre todo aquellos que si los comparas con la base de datos de la ciudad no sale nada; Samuel era incapaz de hacer otra cosa que obedecer, su mente había dejado de asimilar que alguien le estaba dando ordenes; Estáis muy podridos, y por favor vigila también vuestro bufete de abogados. A la media hora recibió un mail con unos PDFs los cuales escrutó como un ave de presa, buscaba un sucio ratón que acabó llamándose Sergio Otriz Quintilla. Revisó todo Internet para encontrar lo, entonces logró sacar que ese Sábado se celebraría una fiesta en el barrio La colina, a la cual el asistiría. La idea de cogerlo por banda y sacarle la información era muy tentadora, pero sola no podía hacerlo.
Tras darle muchas vueltas, encendió el móvil y buscó Miguel en su lista de contactos.

Miguel; dijo Margarita con un hilo de voz; necesito un favor, estate con la camioneta en mi casa dentro de 2 horas, es importante. La única respuesta que recibió de aquel viejo asesino a sueldo fue un si cansado y firme. A las 2 horas ella se había vuelto a arreglar y se puso una peluca pelirroja para disimular ante los lobos en en su propio territorio.
La camioneta de Miguel llevaba 15 minutos esperándola ante su puerta.
Puntualidad británica le llaman. Espero que esto no nos deje un muerto; Dijo Margarita; por que como suceda lo de hace casi un año flipamos los dos-tranquila, Margo, seré bueno esta vez,contestó un sarcástico Miguel; como cuando te conocí-CÁLLATE Lera, mierda de misión.

Llegaron a la calle de las fuentes, donde se celebraba la fiesta.
 Dospasos iba a salir cuando Miguel la detuvo. Margo ¿estás bien?-si- Oh no, Dos, te conozco y esa es la cara que pones cuando quieres ocultar tus sentimientos; dijo Miguel con rostro preocupado; ¿hay amor de por medio?. Margarita no contestó, se limitó a bajar la cabeza.
Por favor; dijo Lera; no hagas ninguna estupidez, te seguiré de cerca ¿vale? ten a punto el 38. Margarita salió dirección a la fiesta, mientras Miguel esperaba paciente tras la gente en un oscuro callejón donde sólo le hacia compañía una perra callejera.
Margarita iba buscando a Sergio. Analizaba cara por cara, rostro por rostro hasta que dio con él. Estaba borracho y sus hormonas buscando la reproducción eran tan potentes que parecían un arma química. Dospasos se acercó con cautela pues aun era reciente la noche pasada. Cruzó miradas con él, el acercamiento fue mutuo y tras unos segundos de conversación consiguió que ese inutil considerase la opción de alardear ante sus amigos de su proeza sexual. Abandonaron la fiesta, llegaron a las profundidades del callejón y cuando se disponía a besarle unas zarpas surgieron de la oscuridad con un saco. Mientras los ojos de Miguel decían que él fue más cariñoso, ambos arrastraron a la chaval dentro de la furgoneta. Condujeron al chico a un descampado mientras llevaban unos pasamontañas.
Le quitaron al chaval la venda de los ojos y mientras este se debatía entre el miedo, el horror y la paranoia, comenzó la batería de preguntas.

Bien; soltó Dospasos como quien suelta un obús ; estás en una furgoneta lejos de todo, tengo un revolver del 38, creo que estás en condiciones para responder...y sinceramente.

Entonces el obús explotó.
Se oyeron por las calles tiros, explosiones...por la radio se escuchaba que estaban sucediendo una multitud de atentados. La guerra, había empezado.

Continuara...

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